Junto con Bakunin, Kropotkin y Malatesta, el filósofo, político y revolucionario Pierre-Joseph Proudhon el uno de los grandes teóricos del anarquismo

Proudhon fue un socialista francés político, filósofo, economista y fundador de la filosofía mutualista (escuela anarquista que aboga por una sociedad socialista basada en el libre mercado y el usufructo, es decir, normas de ocupación y uso de la propiedad). Es considerado uno de los padres del anarquismo y es considerado la primera persona en declararse anarquista, tal y como recoge Mark Leier en su libro Bakunin: The Creative Passion.

Hijo de un humilde tabernero y de una cocinera y sirvienta, trabajó primero como pastor, después como tonelero, más tarde como mozo de labranza, luego y por último como corrector de imprenta.

De formación autodidacta, destacó a temprana edad por su brillantez intelectual. En 1820, gracias a una beca, pudo ingresar a estudiar durante algún tiempo en el Colegio de Besançon, pero los motivos económicos le impidieron terminar allí su bachillerato. Entre 1831 y 1832 hizo un viaje por Francia en busca de trabajo y de vuelta a Besanzón, el fourierista Just Muiron le ofreció trabajo como redactor jefe del periódico El Imparcial.

Proudhon fundó con otros dos socios una pequeña imprenta, que en 1838 tuvo que cerrar por sus dificultades económicas y el suicidio de su socio. Sus dos primeras obras: Ensayo de gramática general y De la utilidad de celebrar el domingo no llamaron mucho la atención.

Proudhon y la propiedad

Su tercera obra, ¿Qué es la propiedad?, de 1840, lo hizo repentinamente famoso en París, en Francia y en el mundo. En su libro desarrolló la teoría de que «la propiedad es un robo», en cuanto que es resultado de la explotación del trabajo de otro. Aquí un pequeño extracto que resume el pensamiento de Proudhon expuesto en el libro:

Si me pidieran que respondiera a la siguiente pregunta: ¿Qué es la esclavitud? y debería responder en una palabra: ¡Es un asesinato !, mi significado se entendería de inmediato. No se necesitaría ningún argumento extenso para demostrar que el poder de eliminar la mente, la voluntad y la personalidad de un hombre es el poder de la vida y la muerte, y que convierte al hombre en un esclavo. Es un asesinato. ¿Por qué, entonces, a esta otra pregunta: ¿qué es la propiedad? que no responda yo también: ¡Es robo!, sin la certeza de ser comprendido; ¿La segunda proposición no es otra que una transformación de la primera?

Proudhon expuso en el libro que la «propiedad» como un concepto de la tierra que se originó en la ley romana: el derecho soberano de propiedad, el derecho del propietario a hacer con su propiedad lo que le plazca, «usar y abusar», siempre que en al final se somete al título sancionado por el estado. Proudhon contrasta el supuesto derecho de propiedad con los derechos (que consideraba válidos) de libertad, igualdad y seguridad. Proudhon tenía claro que su oposición a la propiedad no se extendía a la posesión exclusiva de la riqueza generada por el trabajo. Lo detalla así en su escrito Confessions d’un revolutionnaire:

«En mi primer memorando, en un asalto frontal al orden establecido, dije cosas como: ¡La propiedad es un robo! La intención era presentar una protesta, resaltar, por así decirlo, la inanidad de nuestras instituciones. En ese momento, esa era mi única preocupación. Además, en el memorando en el que demostré esa sorprendente proposición usando aritmética simple, me cuidé de hablar en contra de cualquier conclusión comunista. En el Sistema de contradicciones económicas, habiendo recordado y confirmado mi fórmula inicial, agregué otra bastante contraria enraizada en consideraciones de otro orden muy distinto, una fórmula que no podía destruir la primera proposición ni ser demolida por ella: la propiedad es libertad. … Con respecto a la propiedad, como de todos los factores económicos, el daño y el abuso no pueden separarse del bien, como tampoco se puede separar el débito del activo en la contabilidad de partida doble. Uno necesariamente engendra el otro. Tratar de acabar con los abusos de la propiedad es destruir la cosa misma; del mismo modo que eliminar un débito de una cuenta equivale a eliminarlo del historial crediticio.»

En 1843 escribió otras dos obras importantes: La creación del orden en la humanidad y El sistema de las contradicciones económicas o la Filosofía de la miseria. En esta última obra Proudhon se erige como portavoz de un socialismo libertario y declara que la sociedad ideal es aquella en la que el individuo tiene el control sobre los medios de producción.

En este sentido, se opone al marxismo y el comunismo, ya que considera que en dichos sistemas el hombre pierde su libertad. Por esta obra recibió una réplica de Marx un año más tarde en el libro titulado Filosofía de la miseria.

Un 19 de enero, pero de 1865, fallecía Pierre-Joseph Proudhon, uno de los padres del anarquismo
Un 19 de enero, pero de 1865, fallecía Pierre-Joseph Proudhon, uno de los padres del anarquismo

Proudhon y la política

En 1848, al proclamarse la Segunda República Proudhon es elegido diputado en la Asamblea Constituyente, debido a la popularidad que habían adquirido sus radicales teorías. Una de sus iniciativas como miembro de la Asamblea consistió en la fundación de un banco popular que concediera préstamos sin interés y trató de fijar un impuesto sobre la propiedad privada, aunque sin éxito.

En tiempos de Luis Napoleón, Proudhon lo ataca duramente en su periódico La voix du peuple, y lo considera como el peor enemigo del proletariado y del socialismo. Por esta razón es condenado, en 1849, a cuatro años de cárcel, aunque gozó de cierto margen de libertad, lo cual le permitió proseguir con su trabajo, además de casarse y tener su primer hijo.

Proudhon, exilio y cárcel

Entre los años 1858 y 1862 se refugió en Bélgica, a raíz de una nueva polémica, suscitada esta vez por la publicación del libro De la justicia en la revolución y en la Iglesia, donde vive en el anonimato durante un tiempo, ganándose la vida como profesor particular de matemáticas.

En un viaje por motivos privados a Francia es descubierto y encerrado en la prisión de Santa Pelagia. Allí escribe, entre otros libros, La idea general de la revolución y mantiene una clandestina correspondencia con muchas figuras de la oposición, y propicia una alianza del proletariado con la clase media para derrocar a Luis Napoleón, actitud que le será reprochada por algunos socialistas, los cuales recordaban que pocos años antes Proudhon había contrapuesto de un modo tajante el proletariado y la burguesía.

En 1858 escribe, contra el católico Mirecourt, su obra Sobre la Justicia en la Revolución y en la Iglesia, la cual le vale una nueva condena, por su ataque contra la religión del Estado, y un nuevo exilio en Bélgica.

El Principio federativo

Una amnistía le permite retornar a su país, donde en 1863 publica otra de sus obras fundamentales: El Principio federativo, en la cual desarrolla su concepción del federalismo integral, que pretende no solo descentralizar el poder político y hacer que el Estado central se disgregue en las comunas o municipios, sino también, descentralizar el poder económico y poner la tierra y los instrumentos de producción en manos de la comunidad local de los trabajadores. En los últimos dos años de su vida escribe otra obra de gran importancia De la capacidad política de la clase obrera, aparecida en 1865.

Fallecimiento

Proudhon murió en Passy el 19 de enero de 1865 y fue enterrado en París en el cementerio de Montparnasse