Cinco años después del derramamiento de sangre en Bangui, la vida en República Centroafricana es aún más dura y peligrosa para los niños. A pesar del recrudecimiento de la crisis, la financiación y la atención internacionales son extremadamente bajas.

En nuestro último informe, titulado Crisis en República Centroafricana: en una emergencia olvidada los niños necesitan ayuda, protección y oportunidades de futuro, contamos datos tan terribles como:

•Un millón y medio de niños necesita urgentemente ayuda humanitaria (300.000 más que en 2016).
•Se calcula que, en 2019, más de 43.000 niños menores de 5 años estarán en riesgo muy elevado de muerte por desnutrición aguda grave.
•1 de cada 4 niños es desplazado o refugiado.
•Miles de niños viven atrapados por grupos armados y otros muchos sufren violencia sexual.
•Prácticamente todos los niños necesitan protección frente a los grupos armados que actualmente controlan cuatro quintas partes del país.
•La cifra de ataques contra trabajadores humanitarios se ha cuadriplicado, pasando de 67 en todo el año 2017 a 294 en lo que va de 2018.

Un conflicto por los recursos

«Hablamos de una crisis que afecta a uno de los países más pobres y menos desarrollados del mundo, así como más peligrosos para los trabajadores humanitarios», explica Christine Muhigana, representante de UNICEF en República Centroafricana. «Los niños viven en condiciones desesperadas».

La crisis en la República Centroafricana se debe principalmente a la lucha entre una docena de grupos armados por rutas de ganadería y tierras ricas en diamantesoro y uranio. La mayoría de veces, sus víctimas son civiles. Dichos grupos armados suelen dirigir sus ataques a infraestructuras y personal de centros educativos y sanitarios, mezquitas e iglesias, así como lugares donde se refugian personas desplazadas.

Muchas familias, aterrorizadas, están siendo expulsadas de sus hogares. A finales de septiembre, casi 643.000 personas -de las cuales al menos la mitad eran niños- se vieron obligadas a desplazarse en todo el país. Unas 573.000 buscaron refugio en los países vecinos.

Estos desplazamientos forzosos, unidos a las limitaciones para acceder a atención médicaagua potable y saneamiento, se están traduciendo en una crisis de desnutrición infantil. Las tasas de desnutrición aguda grave han superado el umbral de lo que se considera una situación de emergencia en 16 de los 18 asentamientos informales monitoreados en los dos últimos años. Para los niños que se han visto obligados a adentrarse en el bosque, las condiciones son aún más extremas.

Esta crisis se está convirtiendo en una emergencia que se agrava rápidamente. República Centroafricana tiene el segundo mayor índice de mortalidad neonatal y tasa de mortalidad materna en el mundo, menos de 3 de cada 5 niños acceden a educación primaria y casi la mitad de la población no tiene acceso a agua potable. El país ocupa la posición 188 de 189 países en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, un indicador compuesto que mide la esperanza de vida, los ingresos económicos y la educación.