El Grupo Banco Mundial aborda un importante conjunto de objetivos relacionados con el clima para el período comprendido entre 2021 y 2025, con el que duplica las inversiones en el actual período de cinco años para llevarlas hasta unos 200 000 millones de dólares a fin de apoyar a los países para que adopten medidas de gran envergadura en materia de cambio climático.

En el nuevo plan anunciado, se aumenta considerablemente el apoyo a la adaptación y la resiliencia, en reconocimiento de las repercusiones cada vez mayores que el cambio climático tiene sobre las vidas y los medios de subsistencia de las personas, especialmente en los países más pobres del mundo. El plan también representa un aumento significativo de las aspiraciones del Grupo Banco Mundial, con el que transmite un importante mensaje a la comunidad internacional para que obre en consecuencia.

El cambio climático es una amenaza existencial para las personas más pobres y vulnerables del mundo. Estos nuevos objetivos muestran la seriedad con la que nos tomamos esta cuestión, pues invertiremos y movilizaremos USD 200 000 millones en cinco años para combatir el cambio climático”, dijo Jim Yong Kim, presidente del Grupo Banco Mundial.

Según Yong Kim, “nos estamos esforzando por hacer más y con mayor rapidez en materia de cambio climático, y convocamos a la comunidad mundial a que haga lo propio. Buscamos que los países y las comunidades asuman la tarea de construir un futuro más seguro y más resiliente al cambio climático”.

Una prioridad clave consiste en impulsar el apoyo a la adaptación al cambio climático, como reconocimiento de que en todo el mundo millones de personas ya se enfrentan a las graves consecuencias de fenómenos meteorológicos más extremos. Al incrementar el financiamiento directo para la adaptación hasta los aproximadamente USD 50 000 millones en los ejercicios de 2021 a 2025, el Banco Mundial concederá por primera vez igual importancia a la adaptación que a las inversiones para la reducción de emisiones.

Las personas están perdiendo la vida y los medios de subsistencia debido a los efectos desastrosos del cambio climático. Debemos luchar contra las causas, pero también adaptarnos a las consecuencias, que con frecuencia tienen efectos más drásticos para las personas más pobres del mundo”, declaró Kristalina Georgieva, directora general del Banco Mundial. “Por eso, en el Banco Mundial nos comprometemos a aumentar el financiamiento para el cambio climático hasta los USD 100 000 millones, la mitad de los cuales se destinarán a la construcción de viviendas, escuelas e infraestructuras mejor adaptadas, y a la inversión en agricultura climáticamente inteligente, la gestión sostenible del agua y redes de seguridad social que respondan a las necesidades de la población”.

El nuevo financiamiento garantizará que la adaptación se lleve a cabo de manera sistemática, para lo que el Banco Mundial desarrollará un nuevo método de calificación a fin de efectuar el seguimiento de los avances a nivel mundial e incentivarlos. Entre las iniciativas, se prevé el apoyo para lograr pronósticos más precisos, sistemas de alerta temprana y servicios de información climática para preparar mejor a 250 millones de personas de 30 países en desarrollo frente a los riesgos derivados del cambio climático. Además, las inversiones previstas crearán sistemas de protección social más sensibles al clima en 40 países y financiarán inversiones agrícolas inteligentes en otros 20.

Las nuevas metas se basan en el Plan de Acción para el Clima de 2016 del Grupo Banco Mundial. En 2018, el Grupo aportó la suma sin precedentes de USD 20 500 millones para la lucha contra el cambio climático, duplicando así el financiamiento con respecto al año anterior al Acuerdo de París y cumpliendo su objetivo para 2020 dos años antes de lo previsto.

A fin de aumentar el impacto en los sistemas de los países, el Grupo Banco Mundial apoyará la integración de consideraciones relativas al clima en la planificación de las políticas y en el diseño de las inversiones, su ejecución y su evaluación. También prestará apoyo al menos a 20 países para que apliquen y actualicen las contribuciones determinadas a nivel nacional, y aumentará la colaboración con los ministerios de finanzas en la formulación y aplicación de políticas transformadoras para reducir las emisiones de carbono.

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