El Manifiesto del Partido Comunista, más conocido como el Manifiesto Comunista, fue escrito por Karl Marx y Friedrich Engels entre 1847 y 1848 por encargo de la Liga de los Comunistas y publicado por primera vez en Londres el 21 de febrero de 1848. Es la primera exposición de la concepción del mundo de la clase obrera: la teoría marxista.

Según Vladimir Lenin, principal dirigente de la Revolución de Octubre de 1917 y máximo dirigente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), «el Manifiesto del Partido Comunista formula “con claridad y precisión geniales la nueva concepción del mundo, el materialismo consecuente, que abarca también el dominio de la vida social, la dialéctica, la ciencia más vasta y más profunda de la evolución, la teoría de la lucha de clases y del papel revolucionario que ha tocado, en la historia mundial, al proletariado, creador de una sociedad nueva, la sociedad comunista».

En el Manifiesto Comunista se reflejan ya las bases del marxismo, incluyendo la concepción materialista de la historia. Sin embargo, es todavía previo al desarrollo de la economía marxista, así como a acontecimientos históricos que dejarían obsoletos algunos aspectos del manifiesto.

En 1843, un joven Marx (25 años) se fue a vivir a París, donde profundizó en el estudio de la Revolución francesa y los autores materialistas y socialistas franceses. En su estancia en París, comenzó su colaboración con Friedrich Engels y sentó las bases de su concepción materialista de la historia, el marco conceptual identificado para comprender la historia humana. En 1844, Marx fue expulsado de Francia y decidió trasladarse a Bruselas.

Karl Marx y Friedrich Engels - Manifiesto comunista
Karl Marx y Friedrich Engels

La liga de los justos

Marx y Engels estaban por aquel entonces en contacto con una sociedad secreta obrera llamada la Liga de los justos. A principios de 1847, un enviado de la Liga, Joseph Moll se reunió en Bruselas con Marx y Engels para negociar su ingreso en la organización. Marx y Engels aceptaron y expusieron sus ideas ante el congreso de la Liga en Londres.

El congreso culminó cambiando el nombre de la organización por el de «Liga de los Comunistas» y declarándose a favor del «derrocamiento de la burguesía, del gobierno del proletariado, del fin de la vieja sociedad basada en las contradicciones de clase y del establecimiento de una nueva sociedad sin clases ni propiedad privada».

La renovada Liga encargó a Marx y Engels la redacción de un manifiesto que sirviese de orientación para la nueva doctrina. Las dos obras de Engels, Catecismo de los comunistas y Principios del comunismo, sirvieron como borrador para el Manifesto Comunista presentando las ideas centrales del marxismo como el materialismo histórico, lucha de clase, y revolución obrera.

Publicación

El encargo de la Liga de los Comunistas resultó un libro de 23 páginas titulado «Manifiesto del Partido Comunista». Se publicó por primera vez el 21 de febrero de 1848, en una primera edición impresa por la Workers’ Educational Association en Londres e​ inicialmente solo tuvo distribución en alemán. Fue reimpreso tres veces y publicado de forma serializada en un periódico para emigrados alemanes.

El manifiesto no llegó lejos durante las dos siguientes décadas. A finales de la década de 1840 se publicó una traducción al sueco y en 1850 una al inglés. Durante la primera mitad de la década de 1860 se publicaron dos ediciones de baja tirada en Londres y Berlín. A mediados de la década, los escritos de Marx estaban, prácticamente, fuera de circulación.

Sin embargo, el interés por la obra de Marx se reavivó por su papel en la Asociación Internacional de Trabajadores entre 1864 y 1872 así como por el surgimiento de dos partidos de clase obrera en Alemania fundados por miembros de la Liga de los Comunistas. Engels escribió un nuevo prefacio para poner al día el texto tras las revoluciones de 1848, aunque no pudo distribuirse legalmente. En este periodo se publicaron al menos nueve ediciones en seis idiomas.

Estatua de Marx y Engels - Manifiesto Comunista
Estatua de Marx y Engels

Momento cumbre en 1917

A pesar de la influencia marxista en los partidos socialistas, la denominación «Partido Comunista» utilizada en el manifiesto no fue adoptada por ninguno hasta 1918. La revolución marcó una nueva etapa para el Manifiesto del Partido Comunista. Los partidos de la Tercera Internacional, a diferencia de los de la Segunda Internacional, se proponían eliminar la dicotomía entre teoría y práctica.

Se esperaba que todos los miembros del partido comprendiesen la teoría marxista y para ello, la difusión de los textos de Marx y Engels se convirtió en un aspecto muy importante del movimiento. Los partidos de la Tercera Internacional editaron estos textos en tiradas masivas y multitud de idiomas, a menudo con el apoyo de la Unión Soviética.

Tras la Segunda Guerra Mundial y el ascenso de la Unión Soviética a superpotencia internacional, el Manifiesto pasó de ser un clásico del marxismo a un clásico de la política, siendo incluidos en los programas universitarios y editoriales generalistas, especialmente en las décadas de 1960 y 1970.

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El manifiesto

El Manifiesto consta de cuatro capítulos: I. Burgueses y proletarios; II. Proletarios y comunistas; III. Literatura socialista y comunista; IV. Actitud de los comunistas ante los diferentes partidos de oposición.

I. Burgueses y proletarios

En el primer capítulo, Marx y Engels establecen la ley fundamental del desarrollo de toda sociedad antagónica: la lucha de clases. Muestran cómo la sociedad esclavista fue reemplazada por la sociedad feudal, y esta última, por la sociedad capitalista. Llegan a la conclusión de la caída inevitable del capitalismo debido a sus antagonismos internos, y formulan el objetivo final de la lucha de la clase obrera: el comunismo.

“La burguesía produce, ante todo, sus propios sepultureros. Su hundimiento y la victoria del proletariado son igualmente inevitables”, escriben Marx y Engels (Obras cit., en Obras escogidas, t. I., p. 33, Ed. esp., Moscú, 1951).

II. Proletarios y comunistas

El segundo capítulo está dedicado sobre todo al papel del Partido Comunista, parte integrante de la clase obrera y de su destacamento de vanguardia, cuyo programa implica: abolición de la propiedad privada de los medios de producción, instauración de la propiedad colectiva, lo que hace posible el libre desenvolvimiento del individuo y el florecimiento de las ciencias y de la cultura. Sólo la revolución comunista producirá un cambio radical en las relaciones económicas, en la vida social y en la conciencia de los hombres.

“…el primer paso de la revolución obrera es la elevación del proletariado a la condición de clase dominante…” (Ibid., p. 40).

Así, el Manifiesto Comunista emite la idea de la dictadura del proletariado (ver), idea motriz del marxismo en lo que tiene relación con el problema del Estado.

III. Literatura socialista y comunista

El tercer capítulo contiene una crítica profunda de las diferentes corrientes socialistas no proletarias, burguesas y pequeño-burguesas.

IV. Actitud de los comunistas ante los diferentes partidos de oposición

El cuarto y último capítulo expone los principios estratégicos y tácticos del partido comunista: los comunistas apoyan en todos los países, todo movimiento revolucionario contra el orden social y político existente, hasta la lucha común con la burguesía contra el feudalismo. Pero no olvidan jamás su objetivo principal: dar a los obreros una clara conciencia del antagonismo irreductible entre el proletariado y la burguesía. Trabajando en todas partes por la unión y la armonía de las fuerzas democráticas de todos los países, los comunistas “…proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente”. (Ibid. p. 52). El llamado que termina el Manifiesto:

“¡Proletarios de todos los países, uníos!”, traduce el carácter internacional del movimiento comunista».