En 2017, ocho menores murieron por culpa de la violencia de género y 24 se quedaron huérfanos y huérfanas por el asesinato de sus madres a manos de sus parejas o exparejas, así lo indica el último informe de la ONG Save the Children.

La violencia de género deja daños psicológicos a veces irreparables en los niños y niñas que, junto a sus madres, sufren o son testigos de golpes, gritos, insultos o amenazas de forma continua y las medidas  de  protección  a  estos  menores  son  insuficientes. Aunque son considerados víctimas de la violencia de género desde la aprobación de la Ley de Infancia y Adolescencia en 2015, “las medidas de las que gozan son únicamente las asignadas a sus madres” y aún “no se tiene suficientemente en cuenta el peligro que supone para un menor convivir con un padre maltratador“, indica el texto.

Según el informe de Save the Children, en 2016, “poco más de un 6% de las medidas de protección impuestas fueron para suspender el régimen de visitas y la suspensión de la guarda y custodia tan solo se dio en un 9% de los casos“.

En los últimos años se ha avanzado de manera importante en la recopilación de datos al respecto, plasmados en el portal estadístico de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género. Sin embargo, “todavía no existe un recuento oficial de menores víctimas de violencia de género” ni hay “información disponible sobre las medidas de protección jurídica y social que se están llevando a cabo con los niños que han quedado huérfanos“, según la ONG.

En la actualidad hay “muy pocos recursos especializados en el trabajo de niños víctimas de violencia de género”, indica Save the Children. Los que existen están “saturados y no están en todo el territorio nacional“, continúa el texto. En algunos servicios los criterios establecidos dificultan el acceso de los menores, ya que es frecuente la solicitud de un consentimiento firmado por el padre, algo paradójico si tenemos en cuenta que “los maltratadores no van a permitir el tratamiento de sus hijos en un servicio para un problema que ellos no reconocen estar ejerciendo”, sentencia el escrito.

Estas cifras solo ponen de manifiesto la necesidad de crear una Ley que proteja a los niños y las niñas de todas las formas de violencia, incluido el abuso sexual.

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