En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, este emblemático lugar del barrio de La Latina ha amanecido cubierto de carteles abolicionistas en los que pueden leerse testimonios de mujeres supervivientes a la prostitución, opiniones de puteros en sus foros y propuestas abolicionistas.

A lo largo del muro, nos encontramos con frases tan impactantes como las que recogemos a continuación:

«Lo hice porque no me quedaba otra opción, igual que mis compañeras. Nunca conocí a ninguna que lo hiciera por deseo». Elena, superviviente de la prostitución en Alemania y Baleares.
«Nos obligaban a atender a los hombres a cualquier hora. Solo descansábamos dos o tres horas y de nuevo a la explotación. Nosotras no manejábamos el dinero, nos daban una pulserita en la que contabilizábamos las penetraciones. También nos descontaban la comida del sueldo». Sonia Sánchez, superviviente de Argentina.

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«A los que me compraron, a los que no conocían mi historia, que nunca preguntaron, ignoraron mi cuerpo adicto a las drogas y mi mirada perdida, anularon su capacidad de pensar para poder satisfacer sus deseos. Ahora ya lo sabéis y si todavía no lo pilláis hay una ley (el modelo sueco) que se asegurará de que lo hagáis». Mia de Faoite, superviviente de Irlanda.

Si los testimonios de las supervivientes son duros de leer, aún son más terribles colocados junto a los de los foros de puteros en los que los hombres puntúan a las mujeres y niñas que consumen consumen como mera mercancía:

«Ella sacó un condón y me empezó a  hacer una mamada. Yo le dije que lo quería sin condón y me dijo que todas tenían que usarlo porque yo podría tener clamidia. Buena forma de bajarme la erección. Le dije que yo había pedido una chica que me lo hiciera sin condón».

«Ningún juego con la lengua y demasiado rápido. Ella hizo su truco de la garganta profunda unas pocas veces, pero para ser honesto quedé decepcionado,  hasta mi mujer me ha hecho mejores mamadas».

«Después de 15 minutos de penetración me metió prisa para que me corriera. después de 45 minutos salió de la habitación y me dijo que tenía que hablar con su conductor (proxeneta). por lo poco que pude escuchar ella estaba llorando porque se había dañado la cérvix.   Mi polla no es tan grande, si no puede aguantar 15 minutos de sexo duro no está hecha para este trabajo».

Intercalados con los testimonios de supervivientes y puteros, las propuestas abolicionistas incluyen medidas similares al modelo sueco, como la   descriminalización de las mujeres prostituidas y ayudas integrales para ellas como renta mínima de inserción, asesoramiento laborales y legal y ayuda médica para tratar las secuelas psicológicas y físicas, entre otras. Porque las mujeres no somos propiedades de los hombres, porque las mujeres no somos mercancía, el 25 N es abolicionista.