La Encuesta de Población Activa correspondiente al segundo trimestre del año muestra que la economía española sigue generando empleo, pero los datos también constatan que el empleo creado es de baja calidad: temporal, estacional, precario y mal pagado. La tasa de temporalidad ya alcanza al 26,4% de los asalariados.

La herencia del Gobierno del PP y de su reforma laboral ha permitido una extensión sin precedentes de la precariedad y de la desigualdad en el mercado laboral. 53 de cada 100 ocupados a tiempo parcial desearía trabajar a jornada completa, según la encuesta. Una situación que afecta especialmente a las mujeres, cuya tasa de parcialidad asciende al 24,1%, frente al 7,1% de los hombres.

Continúa, además, la precariedad en el desempleo, con una extensión del paro de larga duración (más de un millón de desempleados llevan buscando trabajo dos años o más), 992.800 hogares con todos sus miembros en paro, una tasa de cobertura aún en el 61% y unas políticas de empleo que no son efectivas a la hora de mejorar la empleabilidad de las personas, en especial de las personas en paro de larga duración.

Las políticas de empleo deben enfocarse a la creación de empleo de calidad y con derechos, a la mejora de los salarios de la población, a la reducción del desempleo de larga duración, a través de la protección de las personas y el impulso de las políticas activas desde lo público.

Son urgentes acuerdos y medidas que eliminen la precariedad y la desigualdad en el mercado de trabajo. El nuevo Gobierno que salga en esta legislatura deberá, no sólo afrontar la necesaria derogación de la reforma laboral, sino tomar medidas adicionales que penalicen la contratación precaria, reforzando los recursos destinados a la Inspección de Trabajo, y esto solo lo puede hacer un gobierno de izquierdas.

Además es fundamental un gobierno valiente, capaz de acometer un cambio del modelo productivo sustentado en una política industrial que convierta a la industria en el principal motor de generación de empleo estable con derechos.

Todo ello es fundamental para encarar una etapa de crecimiento sostenible y conseguir reducir los altos niveles de desigualdad y pobreza que aún sufre buena parte de la población de nuestro país. Necesitamos acuerdos políticos que mejores la vida de los trabajadores y trabajadoras de nuestro país.

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