La hepatitis es una inflamación del hígado comúnmente causada por una infección viral por uno de los cinco virus principales de la hepatitis (tipos A, B, C, D y E). Puede provocar infecciones agudas y evolucionar hacia una enfermedad hepática crónica, cirrosis, cáncer o incluso la muerte. Las infecciones de hepatitis B y C se transmiten a través de sangre contaminada, así como a través de agujas y jeringas contaminadas usadas entre personas que se inyectan drogas.

Los virus también pueden transmitirse a través de relaciones sexuales sin protección y de una madre infectada a su hijo recién nacido. Además, las hepatitis B y C son infecciones crónicas que pueden permanecer asintomáticas durante largos períodos de tiempo, a menudo durante años.

La buena noticia es que las pruebas realizadas tempranamente y el tratamiento previenen las complicaciones de la hepatitis C. Gracias a los avances en el tratamiento, los nuevos medicamentos pueden curar la hepatitis C en solo tres meses o menos. La guía actualizada de la OMS exige que todos los adultos y niños mayores de 12 años que viven con hepatitis C sean tratados con estos nuevos medicamentos.

La campaña del Día Mundial de la Hepatitis 2018, que se celebra este 28 de julio, busca eliminar la hepatitis viral de tipo B y C que afecta a 325 millones de personas en todo el mundo. Si no son tratadas, estas infecciones provocan cáncer de hígado y cirrosis, que en conjunto causaron más de 1,3 millones de muertes solo en 2015.

Uno de los grandes problemas a nivel mundial reside en el hecho de que millones de personas que están infectadas lo desconocen y no reciben tratamiento. Se calcula que un 10% de las personas que tienen algún tipo de hepatitis no lo saben.

“Tenemos una visión clara para la eliminación, y tenemos las herramientas para hacerlo. Pero debemos acelerar los esfuerzos con los que lograr nuestro objetivo de eliminar la hepatitis para 2030”, dijo el Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus con ocasión del Día Mundial.

En todo el mundo, menos del 20 por ciento de las personas tenía acceso a servicios de pruebas y tratamiento para las infecciones de hepatitis B y C a finales de 2016.

Tenemos una visión clara para la eliminación, y tenemos las herramientas para hacerlo. Pero debemos acelerar los esfuerzos con los que lograr nuestro objetivo de eliminar la hepatitis para 2030.

Los nuevos avances muestran que más del 95% de los infectados podrían curarse. Sin embargo, en toda la región de las Américas, la gran mayoría de las personas que viven con hepatitis C no tienen acceso asequible a estos medicamentos altamente efectivos. Por ejemplo, el tratamiento con los antivirales de acción directa (DAA) puede curar la hepatitis C en tres meses o menos tiempo.

Algunos países de la región han accedido a este tratamiento de menor precio para la hepatitis C a través del Fondo Estratégico de la OPS, un mecanismo que les permite agrupar recursos para tener acceso a medicamentos asequibles, estratégicos y de calidad garantizada.

“Es vital que otros países de la región aprovechen al máximo esta iniciativa, al tiempo que desarrollan planes de diagnóstico, tratamiento y eliminación para reducir la alta carga de los costos sanitarios asociados con el diagnóstico tardío, el cáncer de hígado y la cirrosis, y lo más importante, para salvar vidas”, dijo Espinal.

“Sabemos que los esfuerzos de los gobiernos para aumentar la disponibilidad de los tratamientos tienen un gran impacto en la reducción del número de personas que padecen hepatitis crónica y enfermedad hepática relacionada”, agregó Espinal.

En Brasil, por ejemplo, en 2017 el Ministerio de Salud estableció el objetivo de eliminar la hepatitis C, y los antivirales de acción directa se han puesto a disposición a través del sistema nacional de salud.

UNICEF/Dejongh

 

Brote en Mongolia

Para conmemorar el Día Mundial de la Hepatitis 2018, la OMS está celebrando varios actos con el Gobierno de Mongolia, un país que afectado por la hepatitis, pero también un líder a nivel mundial en la lucha contra la enfermedad.

Más del 10 por ciento de los tres millones de habitantes de Mongolia viven con una infección crónica de hepatitis. El país comenzó su Programa Nacional de Hígado Sano en 2017, con objetivos ambiciosos para 2020.

“En el primer año del programa nacional, que se centró en el grupo de edad de 40 a 65 años, pudimos llegar a más de 350.000 personas con pruebas de hepatitis”, explicó Davaajantsan Sarangerel, ministra de Salud de Mongolia.

“Más del 70 por ciento de las personas diagnosticadas con hepatitis recibieron tratamiento de salvamento”. El país tiene como objetivo proporcionar detección de hepatitis B y C a 1,8 millones de personas mayores de 15 años.

El progreso de Mongolia en la lucha contra la hepatitis está liderado por el compromiso político y una ambiciosa agenda de cobertura universal de la salud.

El país es el primer país de ingresos medianos bajos de Asia y el Pacífico que se compromete con la eliminación de la hepatitis, al garantizar el acceso universal y la cobertura del seguro de salud para las pruebas y el tratamiento de la hepatitis para toda su población.

La Región del Pacífico Occidental tiene la mayor cantidad de personas que viven con infecciones de hepatitis crónica entre las seis regiones de la Organización Mundial de la Salud.

A finales de 2015, se estima que 14 millones de personas vivían con infección crónica por hepatitis C y 115 millones con infección crónica por hepatitis B. Todos los días, 1200 personas en la región mueren porque no pueden acceder a un tratamiento efectivo contra la hepatitis.

“Es alentador ver que uno de los países más afectados de nuestra región demuestra ese liderazgo”, dijo el doctor Shin Young-soo, director regional de la OMS para el Pacífico Occidental. “A medida que trabajamos el objetivo de eliminar la hepatitis, Mongolia es un gran ejemplo para otros países de la región”.

Nuevas directrices

Para alcanzar el objetivo y acelerar el progreso mundial, la Organización Mundial de la Salud también está lanzando nuevas directrices sobre el tratamiento de la hepatitis C. Las directrices permiten simplificaciones importantes en la administración de la terapia curativa a los 70 millones de personas que viven con hepatitis C crónica en el mundo.

“Eliminar la hepatitis requerirá innovación continua, mejores medicamentos y mejores servicios de salud”, dijo el doctor Gottfried Hirnschall, director de VIH y Hepatitis de la OMS. “Nuestras nuevas recomendaciones deberían allanar el camino para que todas las personas con hepatitis C accedan a pruebas y tratamientos curativos ahora”.

Eliminar la hepatitis requerirá innovación continua, mejores medicamentos y mejores servicios de salud.

La OMS comparte las experiencias de países como Mongolia para promover un compromiso político sostenido y asociaciones amplias en muchos otros países.

Para lograr un mundo en el que la transmisión se detenga y todas las personas que viven con hepatitis viral tengan acceso a una atención y un tratamiento seguros, asequibles y efectivos, es necesario revitalizar la acción y las inversiones.

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