Casi 30.000 refugiados sirios tratan de adaptarse a las duras condiciones climatológicas en que se viven en la ciudad fronteriza de Arsal, en la Bekaa septentrional. 7.000 refugiados afectados ya han sido recibido la ayuda de emergencia Acción contra el Hambre. Las temperaturas descienden a diez grados bajo cero en los asentamientos de refugiados sirios en la ciudad fronteriza de Arsal. Más de 10 toneladas de sal y 44 asentamientos limpios y accesibles gracias a la intervención de Acción contra el Hambre.

En el que para muchos ha sido ya calificado como uno de los peores inviernos de Líbano – para muchas mujeres y hombres refugiados es el octavo invierno fuera de su hogar– muchos de los sirios y sirias asentados en la zona se vieron desde mayo obligados a cumplir la orden del Consejo Superior de Defensa del país de desmantelar las estructuras de protección que habían construido. Las familias de los asentamientos informales (ITS, siglas en inglés) viven ahora en estructuras de madera contrachapada y láminas de plástico que no son aptas para condiciones climáticas duras y extremas.

El pasado sábado 7 de febrero, después de haber recibido aviso de los residentes de Arsal, se celebró una reunión de coordinación entre el ACNUR, la Municipalidad de Arsal, las Fuerzas Armadas Libanesas (FAL), URDA y el equipo de respuesta de emergencia de Acción contra el Hambre para responder a las diversas necesidades relacionadas con la fuerte tormenta de nieve que azotó la ciudad fronteriza durante la noche. Ante las dificultades para abrir todas las carreteras y accesos, el equipo de emergencia de Acción contra el Hambre contrató a dos proveedores que despejaron el acceso de más de 40 localizaciones. Asimismo, se han distribuido ya más de 10 toneladas de sal para bajar los puntos de congelación de la nieve y el hielo y evitar que los refugiados se aislaran de nuevo a causa de la tormenta.

 NOCHES BAJO CERO

Las condiciones meteorológicas siguen siendo extremadamente duras, con temperaturas que descienden por debajo de los 5 grados centígrados y que llegan a los 10 bajo cero por la noche.  Se esperan carreteras heladas durante toda la próxima semana, lo que podría poner en peligro el movimiento de los residentes y su acceso a los servicios esenciales.

Mientras Líbano atraviesa su peor crisis económica y financiera, el invierno se hace más duro para las personas vulnerables, sirias y libanesas, que apenas pueden llegar a fin de mes. Hay que tener presente que Líbano es el país que cuenta con más refugiados per cápita en todo el mundo. Por ello, el aumento de los costes y la disminución de los servicios vitales están afectando la capacidad de las personas para pagar el combustible. Los refugiados sirios están quemando ahora plástico, nailon y basura para mantenerse calientes, lo que está deteriorando sus condiciones de salud. Es urgente enviar medios y ayuda de inmediato para dotar de kits de emergencia a las personas más vulnerables.