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Acabar con el déficit de «trabajo decente» que se da en la actualidad supone «un desafío enorme«, ya que más de 300 millones de personas con empleo viven en la «extrema pobreza«. Son las duras afirmaciones del director de la Oficina para España de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y exvicepresidente de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, Joaquín Nieto, realizadas durante su intervención, denominada ‘El futuro del mercado laboral: hacia una globalización equitativa’, en una charla organizada con el objetivo de continuar con su análisis de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas.

Nieto ha definido el trabajo decente como «un trabajo con derechos, sin discriminación, en condiciones de salud y seguridad, con unos ingresos que permitan vivir dignamente a las personas y con proteccion social» y ha incidido en la existencia de un «déficit muy grande de trabajo decente«.

En España, casi el 15% de los hogares en los que hay al menos uno de sus miembros trabajando viven bajo el umbral de la pobreza, según la OCDE. Este es el porcentaje más alto en el club de los países industrializados, excepto Turquía. El porcentaje de hogares compuesto por personas jóvenes que viven bajo el umbral de la pobreza supera de largo al de los más mayores. Entre quienes tienen entre 18 y 25 años, los hogares que viven debajo de ese nivel llegan al 22,1%. Mientras que cuando se trata de mayores de 65 años, el porcentaje baja hasta el 5,9%.

El enfoque multidimensional revela un mundo en el que la pobreza es un problema mucho más generalizado y arraigado. La proporción de pobres, según una definición multidimensional que abarca el consumo, la educación y el acceso a servicios básicos, es alrededor del 50 % más alta que cuando se mide teniendo en cuenta exclusivamente la pobreza monetaria. Es más, el progreso frecuentemente es temporal para quienes han logrado salir de la pobreza: las crisis económicas, la inseguridad alimentaria y el cambio climático amenazan con quitarles aquello que han conseguido con tanto esfuerzo y con hacerlos caer nuevamente en la pobreza.

Más de la mitad de la población extremadamente pobre vive en África al sur del Sahara, donde 413 millones de personas (empleadas y no empleadas) de personas que viven con menos de 1,90 dólares al día, cifra superior a la de todas las demás regiones en conjunto. Para 2030 prácticamente 9 de cada 10 personas extremadamente pobres vivirán en África al sur del Sahara.

Lamentablemente, cada vez es más difícil llegar a quienes todavía viven en la pobreza extrema, dado que con frecuencia se encuentran en países en situación de fragilidad y zonas remotas. El acceso a buena educación, atención de la salud, electricidad, agua salubre y otros servicios fundamentales sigue estando fuera del alcance de muchas personas, a menudo por razones socioeconómicas, geográficas, étnicas y de género.

 

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