Desde el 9 de agosto de 2018, 335 niños y niñas han muerto a causa de ataques violentos, incluidos ataques aéreos, minas y bombardeos. Muchos más han muerto de hambre y enfermedades, según la ONU, en una crisis humanitaria de proporciones masivas causada por el conflicto.

La semana pasada, un ataque a un mercado en Saada provocó la muerte de al menos 10 personas civiles, incluidas niños y niñas, mientras que en Taiz, un bombardeo hirió a otros cinco menores. En mayo, los ataques en Al Dalee provocaron la muerte de diez niños y niñas. En Marzo, otros cinco perdieron la vida por enfrentamientos en Taiz, mientras que un ataque en el distrito de Kushar, de la provincia de Hajjah acabó con la vida de 14. A lo largo del último año, se han producido 30 incidentes que han afectado a escuelas y 18 que han afectado a hospitales.

El conflicto entre los hutíes y el Gobierno internacionalmente reconocido, que cuenta con el apoyo de una coalición internacional de la que forman parte Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, lleva arrastrándose cinco años. Naciones Unidas calcula que, si la guerra continúa en 2022, más de medio millón de personas habrán perdido la vida como resultado de los combates, el hambre y las enfermedades.

El pasado diciembre, los hutíes y el Gobierno internacionalmente reconocido de Yemen llegaron a un acuerdo en Estocolmo que incluía un alto el fuego en el puerto de Hodeida, un enclave estratégico, pero las medidas para ponerlo en marcha se han retrasado.



El Gobierno y la coalición liderada por Arabia Saudí han acusado a las fuerzas hutíes de haber vulnerado el acuerdo de Estocolmo más de 5.000 veces, mientras que los hutíes han acusado a la coalición y al Gobierno de más de 27.000 vulneraciones.

La presión está creciendo sobre la comunidad internacional para que ponga fin a la venta de armas a Arabia Saudí y a otros miembros de la coalición.

La población de Yemen necesita urgentemente un alto el fuego a nivel nacional antes de que se pierdan más vidas por esta horrible guerra y el desastre humanitario que está alimentando. Todas las partes en conflicto y quienes tienen influencia sobre ellas deberían hacer todo lo que esté en su poder para terminar con esta sangrienta guerra«, dice Mushsin Siddiquey, director de Oxfam en Yemen.

Oxfam Intermón le pide al nuevo Gobierno que se forme que una de sus primeras decisiones sea cancelar la venta de armas a la coalición saudí. Estas armas pueden utilizarse para violar el derecho internacional y atentar contra población civil, incluidos, como hoy se denuncia, niños y niñas.

Oxfam Intermón reclama que, en vez de vender o autorizar la venta de armas, el nuevo gobierno debe centrarse en incrementar el presupuesto de cooperación, en especial el de ayuda humanitaria, que debe de llegar hasta los 100 millones para atender, entre otras crisis, a la población afectada por el conflicto de Yemen. La política exterior de España también debe promover un rol prioritario de las mujeres, especialmente en conflictos y procesos de paz.



Setenta años después de la adopción de la Cuarta Convención de Ginebra cuyo objetivo es proteger a la población civil en las zonas de conflicto y alrededor de ellas, los niños y las niñas en Yemen siguen estando en la primera línea de fuego”, lamenta Mushin Siddiquey. “La comunidad internacional debe centrar sus esfuerzos en proteger a la población civil yemení y en poner fin a esta guerra, en vez de lucrarse de ella a través de la venta de armas”.

Vídeo Recomendado:

Deja un comentario