Este miércoles se ha celebrado el debate de la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados. Durante su intervención, el diputado de Más País, Íñigo Errejón, ha aprovechado para recordar los problemas de salud mental que sufren los españoles.

Errejón ha señalado que no es un tema de máxima actualidad aunque sí de máxima importancia. «Seis de cada diez españoles tienen ya síntomas de depresión y ansiedad y, a menudo, si no pueden pagar un psicólogo por la privada lo viven solos», ha dicho.

«Diez personas al día se suicidan en España. ¿En qué momento hemos normalizado que para que nuestra sociedad funcione tenemos que vivir permanentemente medicados? Hay que doblar el número de psicólogos en la salud pública porque que alguien te acompañe cuando estás solo o lo estás pasando fatal no puede ser un lujo para el que se lo puede pagar», ha añadido.

Carmelo Romero, diputado del PP por Huelva, sorprendió gritándole a Errejón: «Vete al médico». El diputado de Más País, apoyado por buena parte de los diputados quienes le han aplaudido para expresarle su apoyo, ha escrito en su perfil de Twitter: «Que diputados de la derecha me hayan gritado ‘vete al médico’ por preguntar hoy al Presidente por salud mental demuestra todo lo que queda por hacer. Nunca más el estigma ni la vergüenza».

“¡Vete al médico!”. 6 psicólogos por 100 000 habitantes: salud mental para ricos
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La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, exigía a Romero que pidiese perdón: «El Grupo Popular debería pedir perdón por las palabras que uno de sus diputados ha proferido respecto a la ridiculización de la salud mental, señalaba.

Carmelo Romero se ha disculpado finalmente a través de las redes sociales con un mensaje en el que se podía leer: «Pido disculpas al señor Errejón por el comentario que he realizado en la sesión de control al Gobierno. Ha sido una frase desafortunada. En ningún momento ha sido mi intención referirme ni a los enfermos ni a las familias de las personas con enfermedad mental a quienes reconozco su dolor y a los que siempre he intentado ayudar desde mis distintas responsabilidades, como es reconocido por las distintas asociaciones de Huelva».

Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le ha dado las gracias a Errejón por su intervención: “Preguntas como esta son las que dignifican a esta Cámara”, ha dicho Sánchez asegurando que la salud mental será el “próximo gran salto” del Sistema Nacional de Salud (SNS), y ha apuntado que se va a actualizar la estrategia nacional para ampliar las líneas de acción y proporcionar atención de forma rápida y universal.

«Efectivamente estamos en la actualización de la Estrategia de Salud Mental con una dotación reflejada en los Presupuestos de 2,5 millones de euros», aseguró el presidente del Gobierno.

Fuentes de Sanidad han señalado a infoLibre que la última actualización caducó en el año 2013. En 2015, antes de las elecciones generales, ya se propuso actualizarla, pero no pasó el filtro de todas las comunidades autónomas. Actualmente, fuentes del departamento de Carolina Darias señalan que «desde el Ministerio de Sanidad se está trabajando en una nueva actualización de la Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud, teniendo en cuenta la pandemia que estamos viviendo, para lo cual se ha constituido recientemente un nuevo equipo de coordinación científica. Se trata de un trabajo en colaboración con las comunidades autónomas (todas ellas presentes en la Estrategia a través de su Comité Institucional), sociedades científicas, en representación de los profesionales sanitarios, y personas con problemas de salud mental y familiares a través de sus organizaciones, además de otros organismos».

La Confederación Salud Mental España señala que: «En estos doce meses la incertidumbre, el miedo, los fallecimientos, las pérdidas de empleos, el propio confinamiento y la convivencia ininterrumpida, o la soledad, son algunas de las situaciones que han hecho merma en la salud mental de la población, especialmente en las personas con menos recursos económicos».

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Seis psicólogos por cada 100.000 habitantes

Además, considera que ayudarles es complicado porque «no hay red» para frenar el golpe contra el suelo de una salud mental que «cae en picado». Por varios motivos. El primero es que no hay quien sostenga esa red ya que, según recoge un informe del Defensor del Pueblo publicado en enero de 2020 y que recoge el dato facilitado por el Ministerio de Sanidad en 2018, hay seis psicólogos en el sistema público de salud por cada 100.000 habitantes mientras en Europa la media son 18.

En los últimos años el incremento de profesionales que cuidan la salud mental apenas ha aumentado. En mayo de 2020, de un total de 877.361 profesionales colegiados, sólo había 33.209 psicólogos con especialidad sanitaria. Desde 2015, la cifra solo ha aumentado en 6.330 personas.

Otro problema, según el Defensor del Pueblo, es que los tiempos de espera entre consulta y consulta puedan alargarse hasta tres meses, unos tiempos de espera inadmisibles. Además, el tiempo que tienen los profesionales para atender son muy limitados y debería ser mayor sobre todo en las primeras consultas, tal y como señala Nel González, presidente de la Confederación Salud Mental España.

Bienestar para quienes tienen dinero

Es por ello que todos aquellos que pueden permitírselo acuden a la atención privada. González lamenta que «da la impresión de que el bienestar es sólo para quienes tienen dinero, porque una clínica privada es cara, casi inalcanzable para una persona con un sueldo medio».

Ya antes de la pandemia, las personas de una clase social más elevada acudieron en mayor medida al psicólogo o al psiquiatra. Como refleja el barómetro del CIS sobre salud mental, el 21,8% de los pertenecientes a clase alta o media-alta afirmaron que asistían a un profesional para tratar problemas relacionados con la salud mental, mientras de la clase media-baja sólo lo hacía un 19,6% y de la clase trabajadora un 16,2%.

Es por ello que casi el 19% de los encuestados de clase baja se ha sentido «decaído, deprimido o sin esperanza» durante muchos días, frente al 6,2% de los que se colocan en una clase más alta. En cuanto al sentimiento de nervios, ansiedad o alteración general: un 18,5% de los pobres declaran haberse sentido así muchos días, frente al 6,2% de los ricos.

Estigmatización de los problemas de salud mental

Otro problema que nos podemos encontrar es la estigmatización de los problemas de salud mental y es que hay gente que se niega a tomar antidepresivos porque afirman que no están locos. Antonio Cano, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés y catedrático de psicología por la Universidad Complutense de Madrid,  explica que la depresión y la ansiedad son problemas de las emociones alteradas y que «tomar medicación no es por estar loco, es para curar las emociones alteradas. El problema es que hay muchas personas que también tienen estigma a reconocer sus emociones. Hay quien piensa que tener ansiedad o llorar es mostrar debilidad. Pero somos humanos», añade Cano.

Después de lo ocurrido en el Congreso de los Diputados, el hashtag #YoTambiénVoyAlMédico fue comentado por distintas personas  para mostrar el rechazo a la estigmatización ejemplificada con el grito de «¡Vete al médico!» lanzado por Carmelo Romero. «Basta del estigma y la vergüenza en la salud mental. No es normal que todo a tu alrededor se haga gigante, tener pánico al paso de los días, vivir con ansiedad, agobiada y estresada. No es normal», dijo, por ejemplo, Rita Maestre.

https://twitter.com/Rita_Maestre/status/1372136467523330051

 

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