La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informa que 29.844 migrantes y refugiados han ingresado a Europa por vía marítima al 3 de julio. Las muertes registradas en las tres principales Rutas Marítimas del Mediterráneo en los seis primeros meses de 2019 se contabilizan en 681 personas, algo inaceptable cuando se dispone de medios suficientes para paliar esta lacra.

Las muertes en la Ruta Occidental del Mediterráneo siguen siendo inasumibles para una democracia avanzada: 202 decesos informados a lo largo de seis meses este año.

Desde inicios del 2014, la OIM para registra sistemáticamente las muertes en las rutas migratorias de todo el mundo a través de su Proyecto Migrantes Desaparecidos. Gracias al proyecto se han registrado las muertes de 32.324 personas, incluyendo las terribles 1.367 de 2019.

La verdadera cifra de vidas que se han perdido durante los procesos migratorios es probablemente mucho mayor debido a los desafíos que la recopilación de información sobre estas personas y los contextos en los que sus muertes ocurrieron plantean. Los registros del Proyecto Migrantes Desaparecidos deben considerarse simplemente como indicativos de los riesgos asociados a la migración más que como representativos de la verdadera cifra de muertes en el tiempo o en los ámbitos geográficos.

La semana pasada el Proyecto Migrantes Desaparecidos registró las muertes de 125 personas: 84 en el Mediterráneo, 31 en la zona norte de África, 5 en la frontera entre E.UU. y México, 2 en Europa, 1 en América Central, 1 en el Medio Oriente y 1 en la zona este de África – todo lo cual indica la naturaleza mundial de los riesgos que muchas personas deben enfrentar al momento de migrar.

Un naufragio en el Mediterráneo el 3 de julio terminó con un saldo de 82 migrantes desaparecidos y un migrante rescatado que luego falleció en un hospital de Túnez. De acuerdo con tres sobrevivientes, la nave partió desde Zouara en Libia, en la mañana del lunes, pero comenzó a hundirse algunas horas más tarde. La Marina de Túnez y algunos Pescadores rescataron a tres nacionales de Mali y a otro de Costa de Marfil cerca de la costa de Zarzis en Túnez. El marfileño lamentablemente falleció de hipotermia en el hospital un día después de ocurrido el naufragio. Entre los que siguen aún desaparecidos hay siete mujeres.

En el norte de África, dos botes se hundieron en su intento por llegar a las Canarias en las dos últimas semanas. El jueves 27 de junio seis personas se ahogaron, entre ellas dos mujeres y un bebé. Su bote, que había partido de Sidi Ifni, una ciudad en Marruecos, comenzó a hundirse un par de horas después de haber zarpado.

El segundo naufragio ocurrió cerca de una ciudad en la zona oeste del Sahara, Dajla, el 23 de junio, y terminó con la muerte de cuatro migrantes. Veintiún migrantes siguen desaparecidos. De acuerdo con los sobrevivientes el bote estaba sobrecargado con al menos 38 migrantes y en malas condiciones. Un par de horas después de haber zarpado, el capitán abandonó la embarcación cuando se dio cuenta de que se estaba hundiendo.

En la frontera entre EE.UU. y México se registraron cinco muertes la semana pasada. Una familia brasileña perdió a una niña de dos años cuando cruzaban el Rio Grande en Del Rio, Texas, y se piensa que la niña ha fallecido.

Dos hombres también perdieron la vida el domingo: un mexicano de 47 años falleció en un hospital debido a heridas que sufrió tras caer de la valla demarcatoria de la frontera internacional en Arizona, y un brasileño se ahogó cuando intentaba cruzar el Rio Grande en Texas. El 27 de junio, un hondureño también se ahogó en la represa de Morelos en Baja California, México, en su intento por llegar a los EE.UU.

En total, al menos 422 personas han perdido la vida en las Américas en 2019, en comparación con las 271 registradas en este período en 2018.

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