8 razones para el 8 de marzo

Las MUJERES PENSIONISTAS hoy salimos a la calle porque la brecha de género tiene cara de mujer, siendo todavía más cruel conforme envejecemos. Una jornada para visibilizar el peso de todas las tareas que asumimos, todas las decisiones de consumo que adoptamos, para que toda la sociedad vea qué sucede si paramos las mujeres.

Estamos atravesadas por desigualdades y precariedades que nos sitúan en lugares muy diversos frente al Patriarcado y al Sistema capitalista: el desempleo, las condiciones del trabajo asalariado, los cuidados, el consumo, la formación, la procedencia, la clase, la edad, la orientación sexual, la identidad de género y las habilidades y las pensiones.

Al enumerar las causas de esa brecha en las pensiones, hemos de pararnos en primer lugar en LOS RECORTES en sanidad, servicios sociales, educación, y dependencia, pues se hacen a costa del trabajo y del tiempo de las mujeres. Tengamos la edad que tengamos, nosotras cubrimos todas las carencias del sistema porque no hay corresponsabilidad ni de los hombres, ni del Estado en LOS TRABAJOS DE CUIDADOS.

Consecuencia: asumimos dobles y triples jornadas de trabajo, que provocan deterioro en nuestra salud y nuestro tiempo personal. Tengamos la edad que tengamos.

Las mujeres realizamos el TRABAJO DOMÉSTICO Y DE CUIDADOS aun cuando estamos jubiladas. No nos jubilamos nunca. Un trabajo que el sistema capitalista invisibiliza porque promueve ciudadanxs de primera y de segunda. Lo que nos condena, por el hecho de ser mujeres, a pobreza diaria y en la jubilación.

PRECARIEDAD LABORAL es igual a pobreza. Presentamos trayectorias laborales más cortas, bases de cotización más bajas, trabajos peor remunerados, y además, la interrumpimos en las edades asociadas con la maternidad y el cuidado de los hijos, produciéndose lo que se denomina Brecha de Género. Toda esa desigualdad también condiciona los subsidios por desempleo e irremediablemente, la jubilación.

Las TRABAJADORAS DEL HOGAR no tenemos pensión de jubilación porque no disfrutamos de la condición de trabajadoras, tal y como se recoge en el Estatuto de los Trabajadores y en la Constitución Española. El Estado transfiere el TRABAJO DE CUIDADOS de unos hogares a otros en base a ejes de poder, entre ellos el de género, etnia, clase y el lugar de procedencia. Sufrimos brecha de género en el trabajo y luego en las pensiones.

La división sexual del trabajo nos condena al desempleo en un 19%, además, a trabajos precarios, discriminación laboral; a una BRECHA SALARIAL del 23%, que nos conduce a situaciones de pobreza, con mayor incidencia si somos mayores de 45 años. Dicha brecha nos obliga a trabajar “gratuitamente” 54 días al año. Como consecuencia, nuestras pensiones son más bajas, por lo que también en este tramo de nuestra vida sufrimos pobreza y desigualdad por el hecho de ser mujeres.

LAS MUJERES RURALES además de tener que enfrentarnos al deterioro ambiental por la crisis ecológica provocada por el capitalismo voraz, lo hacemos en un contexto patriarcal en el que no se hace efectiva la titularidad compartida de la tierra. Realidades que presentan a mujeres sin jubilación.

Capítulo aparte merecen LAS PENSIONES.

En la actualidad 1 millón de mujeres de más de 65 años carecen de pensión y viven de las migajas de las pensiones de sus maridos, que también son bajas. Tres de cada cuatro mujeres solo pueden acceder a una pensión no contributiva. Y las que acceden lo hacen con una cuantía del 36% menor que los hombres.

Más de 1,5 millones de mujeres perciben pensiones por debajo de 500 euros.

Las pensiones de viudedad. En su mayoría son mujeres que reciben la mitad de la
pensión de su marido.

En el sistema patriarcal las mujeres sufrimos VIOLENCIA económica, social, habitacional. Asistimos con rabia al hecho de que vivimos en un país que viola los DDHH en general. Agravándose la situación si además eres pobre, emigrante o ambas cosas (como es el caso de las mujeres de la fresa de Huelva). Esto se agrava exponencialmente, llegado el momento de la jubilación.

Nosotras, formamos parte de un proceso de transformación radical de la sociedad, de la economía, de las relaciones, de la cultura. Esto pasa por hacer menos complejas nuestras sociedades, por acabar con el patriarcado, que nos somete y con el capitalismo, que se apropia de los recursos de este planeta y los concentra en las manos de unxs pocxs, mayoritariamente hombres. Nosotras defendemos vidas dignas con acceso a los RECURSOS NECESARIOS como la energía, el agua o los alimentos, más aún cuando somos mayores.

Este movimiento intergeneracional que es la Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema Público de Pensiones y específicamente desde la Comisión de la Mujer, hacemos nuestras las reivindicaciones del movimiento feminista. Por eso, el día 8 salimos a la calle y secundamos la HUELGA DE EDUCACIÓN, CONSUMO Y CUIDADOS, como vía para impulsar el cambio real y efectivo en igualdad.

SIN NOSOTRAS EL MUNDO SE PARA
ORGANIZADAS, CAMBIAMOS EL MUNDO

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