Cerca de 900 millones de personas están llamadas a las urnas entre el 11 de abril y el 19 de mayo en la India, en un titánico proceso electoral que requerirá su división en siete fases y en el que el nacionalista hindú Narendra Modi se perfila como candidato favorito.

Con más de 1.250 millones de habitantes, 29 estados y siete territorios de la unión, la mayor democracia del mundo afrontará a partir del mes próximo un complicado proceso para el que se habilitarán un millón de colegios electorales, 100.000 más que en los comicios de 2014.

Y es que también el número de electores ha crecido en los últimos cinco años, de 814 millones a unos 900 millones, lo que supone la inclusión de 86 millones de jóvenes que votarán por primera vez, dijo en rueda de prensa en Nueva Delhi el jefe de la Comisión Electoral de la India (ECI), Sunil Arora.

Debido a la magnitud de las cifras, los comicios tendrán lugar en siete fases -en 2014 fueron nueve etapas-, que se celebrarán el 11 de abril, el 18 de abril, el 23 de abril, el 29 de abril, el 6 de mayo, el 12 de mayo y el 19 de mayo.

Simultáneamente irán a las urnas para escoger a sus gobiernos regionales los estados de Andhra Pradesh (sur), Arunachal Pradesh (noreste), Odisha (este) y Sikkim (noreste), quedando fuera Jammu y Cachemira (norte) por requerir un amplio despliegue de las fuerzas de seguridad.

«Mantuvimos conversaciones con los jefes de gobierno de los estados y todos los territorios de la unión, también mantuvimos un diálogo con varios departamentos clave para garantizar un desarrollo fluido de las elecciones», precisó Arora.

Uno de los mayores retos de un proceso de tales dimensiones es el transporte de las máquinas de votación electrónica a los lugares más recónditos del país -de los que hay muchos-, para lo que se utilizan todo tipo de medios de transporte, incluidos los lomos de algunos animales.

De acuerdo con el jefe de la ECI, en esta ocasión y «tras haberse recibido quejas sobre la seguridad de las máquinas de votación electrónica», en los últimos 1,6 kilómetros de su transporte serán rastreados a través de sistemas GPS.

Millones de trabajadores participan cada cinco años en el despliegue, que debe tener en cuenta, además, que la tasa de analfabetismo es del 64,8 %, según los últimos datos disponibles, del censo realizado por el Gobierno en 2001.

Por ello, los colegios están equipados con máquinas en las que se pueden ver los símbolos de los partidos y depositar el voto sin necesidad de saber leer, de modo que para votar por el BJP de Modi se presiona una tecla al lado del dibujo de una flor de loto.

Un pitido deja ver al elector que su voto ha sido registrado.

Para garantizar que el mismo elector no vota dos veces, se marcará su dedo índice con tinta permanente negra.

Modi se plantea como el principal candidato a la reelección, a pesar de que en los últimos comicios regionales, considerados un termómetro de cara a las generales, su formación no logró ninguno de los cinco estados en juego.

El principal partido de la oposición, el histórico Partido del Congreso, de la dinastía Nehru-Gandhi, logró entre noviembre y diciembre victorias en Chhattisgarh (oeste), Madhya Pradesh (centro) y Rajastán (oeste), afianzando la candidatura a las generales de su presidente, Rahul Gandhi.

El Partido del Congreso sufrió su mayor derrota al obtener 44 de los 543 escaños en los comicios generales de 2014 y perder 162 asientos.

El Gobierno del BJP se congratula de haber fortalecido la economía india en los últimos cinco años, dejando un producto interior bruto (PIB) del 6,6 % en el tercer trimestre del presente año fiscal (entre octubre y diciembre pasados), los últimos datos oficiales disponibles.

En sus presupuestos para el año fiscal 2019-2020 (de abril a marzo), presentados a principios de febrero, el Ejecutivo de Modi optó por una partida populista con subsidios a agricultores y trabajadores del sector no organizado, y exenciones de impuestos para la clase media.

En el plano político, a Modi le puede reportar votos el bombardeo la semana pasada por la fuerza aérea india de un presunto campamento en territorio paquistaní del grupo terrorista Jaish-e-Mohammed (JeM), que reivindicó el 14 de febrero el atentado en la Cachemira india en el que murieron 42 policías.

Por Noemí Jabois

DEJA UNA RESPUESTA