Como informábamos este miércoles, el joven que confesó una agresión homófoba en Malasaña mintió. La Policía no encontraba indicios de la agresión de la que hablaba el joven: los vecinos ni “oyeron ni vieron nada” a pesar a que todo había ocurrido a plena luz del día según el relato del joven, ni había un solo testigo.

La historia que contó, que fue agredido por ocho individuos con capuchas blancas en su portal el pasado domingo por la mañana en el céntrico barrio madrileño de Malasaña y le grabaron a punta de cuchillo la palabra “maricón” en la nalga después de insultarle, pero todo era mentira y el joven acabó confesando que las lesiones fueron consentidas.

En una segunda declaración el joven contó que: “Fue consentido, en casa de otra persona”, asegurando que mintió para mantener a su “nueva pareja”, quien le llevó a la comisaría para poner la primera denuncia.

A qué se puede enfrentar el joven de Malasaña después de haber mentido sobre su agresión homófoba
A qué se puede enfrentar el joven de Malasaña después de haber mentido sobre su agresión homófoba

Consecuencias

Las consecuencias de esta mentira, además de las que acarrea al propio colectivo LGTBI y la leña que echa al fuego incesante de la ultraderecha española, pueden ser graves. El denunciante podría haber cometido un delito de denuncia falsa y otro de simulación de delito.

El Código Penal español recoge esta figura en su artículo 457: «El que, ante alguno de los funcionarios señalados en el artículo anterior, simulare ser responsable o víctima de una infracción penal o denunciare una inexistente, provocando actuaciones procesales, será castigado con la multa de seis a doce meses».

En este caso, la multa se podría aplicar en su grado inferior o incluso quedar anulada al tratarse de una tentativa de simulación de delito, ya que no se había llegado al juzgado y ha sido el propio ‘acusador’ quien ha retirado la denuncia.

Se habla de “simulación de delito” y no de “denuncia falsa” porque para que se dé el segundo caso debería haber una imputación personal clara, como recoge el artículo 456 del Código Penal: «Los que, con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad, imputaren a alguna persona hechos que, de ser ciertos, constituirían infracción penal, si esta imputación se hiciera ante funcionario judicial o administrativo que tenga el deber de proceder a su averiguación, serán sancionados».

A pesar de que el joven cargó las culpas sobre ocho encapuchados, al no revelar datos de su identidad ni elementos que sirvieran para su identificación no puede imputársele la pena por denuncia falsa.

Tal y como indica laSexta, en España, según la memoria anual de la Fiscalía, en 2020 se incoaron un total de 4.834 delitos de simulación de delito, que solo representan el 7% de los procedimientos por delitos contra la Administración de Justicia.

Reflexión de Cristina Pardo

Al conocer en Más Vale Tarde que el joven había denunciado un ataque que no fue tal, Cristina Pardo ha afirmado «que este tipo de comportamientos lo que hace es perjudicar a quienes denuncian agresiones homófobas reales». «El primer indignado y perjudicado será el colectivo LGTBI», ha asegurado la presentadora.

En los últimos meses, el colectivo LGTBI ha sufrido numerosos y brutales ataques y muchos son los que lo achacan al mensaje de odio de la extrema derecha desde las instituciones. Algunos de los más recientes se han producido en Velada (Toledo),donde dos presuntos responsables ya han sido identificados por golpear a un joven; Melilla o Valencia, donde un joven trans fue agredido por llamar «guapes» a un grupo de jóvenes.

Muchos son quienes sufren la violencia homófoba a diario y muchos son quienes la seguirán ejerciendo si no se ponen medios para ello, si no se detiene el mensaje de odio y si no se denuncian estas situaciones.

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