Las técnicas utilizadas en la campaña de Jair Bolsonaro, que contribuyeron para su victoria en las presidenciales de Brasil, no tuvieron el mismo efecto en el ultraconservador partido español Vox, que «contra todos los pronósticos», no obtuvo los resultados esperados en las pasadas elecciones.

Así lo afirmó el catedrático de la universidad Complutense de Madrid, consultor político y experto en elecciones Rafael Rubio quien este jueves habló con Efe con motivo de un seminario organizado en Río de Janeiro por la Fundación Getulio Vargas.

«Todo el mundo pensaba que esas técnicas que a Bolsonaro le funcionaron tan bien, le iban a resultar a Vox. Esas técnicas tenían un apoyo oculto enorme para Bolsonaro y se intentó trasladar ese apoyo oculto a la campaña de Vox, pero la realidad demostró que los resultados se correspondieron con lo que decían las encuestas y que ese voto oculto que se pronosticaba, no existía», aseguró.

No obstante, para el estratega político el caso de Vox es «sorprendente».

Aunque Vox niega ser de ultraderecha y se autodefine como «un movimiento de extrema necesidad» y un partido de «sentido común» que trabaja por la «defensa de España, de la familia y de la vida», ha sido acusado de inclinarse hacia la supremacía y sintonizar con la xenofobia.

Vox era un partido prácticamente desconocido en España que renació a finales del año pasado y que logró conseguir 24 escaños en el Congreso de los Diputados, en tan solo cinco meses de campaña, algo que para el catedrático es un «fenómeno sorprendente» y un «auténtico éxito».

Sin embargo, la realidad no afinó con las expectativas que se tenían para esa formación, ya que los frutos se dieron en una proporción muy por debajo de la esperada.

Salvo en las encuestas, «los multitudinarios mítines, su activa participación en las redes sociales, las búsquedas por Google, en todos esos indicadores que se utilizan para medir el apoyo de un partido, parecía que los resultados (de Vox) iban a triplicar los obtenidos, pero el resultado final acabó siendo, en mi opinión, decepcionante para muchos de sus votantes», precisó el catedrático.

Por eso, para el experto en el caso Vox, se dio una enseñanza y es que las encuestas siguen siendo una herramienta de medición válida.

«Asombrados por el éxito (de Vox) en la convocatoria en los mítines físicos y por la actividad en redes que cuadruplicaba la del resto de los partidos, las firmas encuestadoras quisieron ver si en algún sitio podían encontrar ese apoyo electoral que se veía, pero no lo pudieron encontrar y el resultado fue acorde con el 9 o el 10 % que le daban en los comicios», señaló.

Y aunque no existe una explicación que dé una respuesta convincente a ese proceso, para Rubio, pudo influir el control que en España efectuaron redes sociales, como fue el caso de Facebook, para prevenir la difusión de las noticias falsas.

En España, los controles que utilizó Facebook fueron vastos y estrictos y en buena parte surgieron para evitar fenómenos como el registrado en la campaña electoral de Brasil, donde fue masiva la propagación de noticias falsas por las redes sociales y otras herramientas como WhatsApp.

Para el catedrático, los resultados de los comicios evidenciaron la polarización política que envuelve a España en la actualidad.

«Fue un proceso apasionante donde se enfrentaron dos mensajes, el miedo a la reaparición de la ultraderecha y, por otro, el miedo a la ruptura de España. Ese choque generó una polarización inmensa y una movilización mayor de las fuerzas de izquierda que actuaron para frenar el mensaje de la vuelta de la ultraderecha», explicó.

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