Santiago Abascal y Fernando Sánchez Dragó han presentado este miércoles el nuevo libro del escritor, España vertebrada, que se centra en la transcripción editada de 20 horas de entrevistas al líder de Vox. Ante una sala abarrotada que ha recibido al líder de la formación de extrema derecha al grito de «presidente, presidente»,  ha transcurrido la charla entre los dos protagonistas del libro.

En este libro, el líder del partido ha avanzado algunos de los ejes del programa que van a presentar a las elecciones del 28 de abril. Abascal desgrana a Sánchez Dragó que aboga por «suprimir y rebajar todos los impuestos», por la cadena perpetua, por la supresión de la publicidad institucional en los medios de comunicación, por la eliminación del Ministerio de Cultura y por cuestionar las ayudas públicas que reciben las ONG que rescatan a inmigrantes en el mar. Además, se ratifica en una consigna de tintes trumpistas: la construcción de un muro en Ceuta y otro en Melilla.

En la charla que han mantenido en el Hotel Intercontinental de Madrid ha abordado uno de los asuntos que ha levantado polémica, la falta de respuestas argumentadas del líder del partido al ser preguntado sobre sobre sueldos de inspectores de la Agencia Tributaria, impuestos para atraer a las grandes empresas o medidas para licencias de edificación en un acto del Club Siglo XXI.

«Vox no es un catálogo de tecnócratas» ha asegurado a Sánchez Dragó. Justificando su respuesta ha reconocido que hay temas sobre los que su partido no ha «reflexionado» porque son «una gran reacción de emergencia contra la unidad nacional». «No puedo presumir de una gran formación en materia económica o en otras materias», ha añadido para finalmente terminar atacando al expresidente Mariano Rajoy. «Un registrador de la propiedad no sabe parar un golpe de Estado porque no está en el temario», ha reseñado.

A pesar de reconocer que no tiene un amplio conocimiento de asuntos de Estado ha tratado de quitarle importancia, asegurando que las personas que le acompañan sí que tienen conocimientos especializados. «Desearía tener una formación mayor para muchas cosas», ha sentenciado.

Nada más comenzar el acto, Sánchez Dragó ya ha advertido que este encuentro no era «un mitin electoral». En una de sus primeras intervenciones ha reconocido que él y el político mantienen una relación de amistado y ha intermediado cada vez que Abascal ha adoptado un tono muy político.

Finalmente, el presidente de la formación de extrema derecha ha vuelto a criticar las palabras de Albert Rivera tras la propuesta de regularizar las armas de fuego, como pide Vox para la defensa personal de los ciudadanos. El líder llegó a asegurar que hay partidos que proponen que «haya pistolas en cada casa, o que pueda haber tiroteos en los colegios». Además, ha insistido en su cruzada contra las leyes de Memoria Histórica y en contra de la Violencia de Género.  «Vamos a derogar las dos en cuanto podamos», ha apuntado.  

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