Abascal: «Me extraña que a la izquierda progre le parezca tan mal el asalto al Capitolio»

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Abascal - Vox

El líder ultra español, Santiago Abascal, señala en su cuenta de Twitter que la izquierda también alentó este tipo de actos en nuestro país aludiendo a “Rodea el Congreso” de 2012.

La violencia en Washington se ha hecho realidad tras uno de los años más tumultuosos de la historia de Estados Unidos. En 2020, el Insurance Information Institute estimó pérdidas sostenidas de más de mil millones de dólares, quizás el desorden civil más costoso en los Estados Unidos.

Desde que Trump perdió las elecciones del 3 de noviembre, mientras fomentaba falsas teorías de que la votación estaba amañada, muchos se preguntaban cómo terminaría su mandato. Ahora lo sabemos: en batalla.

Una ingente cantidad de fanáticos ultras de Trump, muchos de ellos armados, que venían de participar en un mitin de su líder, irrumpió contra el Capitolio de los Estados Unidos en un momento en el cual los parlamentarios se encontraban reunidos para certificar formalmente la victoria del candidato demócrata Joe Biden.

Choques con la Policía y caóticas escenas tanto a las puertas como en el interior del edificio, así como la evacuación de todos los congresistas allí presentes; así como cuatro muertos hasta el momento han sido los resultados del asalto.

Abascal y su interesada comparación

El presidente del partido de extrema derecha Vox, Santiago Abascal, ha justificado en un hilo en su cuenta de Twitter que le extraña que «a la izquierda progre le parezca tan mal el asalto al Capitolio» de Estados Unidos, y ha deseado que «se restaure el orden que nunca debió verse perturbado de esta forma».

«La situación en EEUU es extremadamente grave desde hace meses», ha escrito Abascal en su cuenta de Twitter, en la que ha publicado varios mensajes sobre los acontecimientos en Washington.

«El país se haya terriblemente dividido, y esa es una noticia trágica para la democracia y la libertad en todo el mundo», ha subrayado Abascal, que resalta Santiago Abascal que ahora se entra «en un territorio inexplorado».

«Me extraña que a la izquierda progre le parezca tan mal el asalto al Capitolio. Aquí tenemos a un vicepresidente que llamaba a asaltar el Congreso. Aquí tenemos a una Generalidad gobernada por los que asaltaron el parlamento catalán», ha indicado.

Abascal afirma que «quizá lo que les molesta a los comunistas y socialistas es que en otros países las izquierdas hayan perdido el monopolio de la violencia».

«Nosotros la hemos condenado siempre, venga de donde venga. Y todavía hoy la sufrimos a diario, instigada desde el gobierno y sus satélites», ha afirmado Abascal. «La izquierda lleva años dinamitando instituciones, controlando medios y amparando la violencia en todo occidente. Las consecuencias las sufrimos todos», señala.

Por último, Abascal indica que las democracias de occidente «tienen que demostrar su fuerza frente a los procesos revolucionarios que estúpidamente han promovido las elites», y pide pensar en España «fundamentalmente» porque en pocas semanas se celebrarán elecciones en Cataluña.

https://twitter.com/Santi_ABASCAL/status/1346943339900227585

«Rodea el Congreso» y su diferencia con los actos en el Capitolio

La manifestación del 25-S fue autorizada por la Delegación del Gobierno en Madrid. La acción recibió gestos de apoyo en otras ciudades españolas con la convocatoria de distintas acciones; también se organizaron protestas en países extranjeros como Alemania, Francia y Países Bajos.

Los promotores de la protesta denunciaron acoso por parte de la policía y la «intención» de la Delegación del Gobierno en Madrid de criminalizar el movimiento. En los días previos a la convocatoria cuatro personas fueron detenidas y se realizaron numerosas identificaciones en asambleas. El interés por tachar de violenta e ilegal la protesta pacífica llevó a la Secretaria General del PP María Dolores de Cospedal a calificar la convocatoria de «Golpe de Estado» y a Cristina Cifuentes, por aquel entonces Delegada del Gobierno en Madrid, a afirmar que poseía una lista de negra de entre 800 y 1000 personas.

Se realizó un gran despliegue policial de más de un millar de agentes, entre los que se encontraban 1350 agentes antidisturbios. Durante el desarrollo de la protesta varios miles de personas se concentraron en la Plaza de Neptuno de forma pacífica, aunque la manifestación acabó siendo disuelta mediante cargas policiales. Políticos, asociaciones y ONG criticaron la «desproporcionada» respuesta policial del día 25.

La primera carga policial se produjo a las 19:00 horas, aunque sin causas mayores. La concentración, que se había desarrollado sin incidentes reseñables empezó a ser disuelta por la policía a escasos minutos de las nueve de la noche. os agentes empezaron a cargar contra los manifestantes y disparar salvas de pelotas de goma al aire. Con el intento de desalojo de Neptuno se empezaron a suceder los heridos y las primeras detenciones, que los manifestantes presentes calificaron de aleatorias.

Entre los detenidos se encontraron dos policías infiltrados en la concentración, uno de ellos fue reducido por varios agentes mientras gritaba el famoso: «¡Que soy compañero, coño!». Mandos de la policía reconocieron los hechos y los manifestantes acusaron a los infiltrados de ser los instigadores de la violencia desatada, extremo negado por la policía.

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