Más de un año después de su llegada, la Comisión Interministerial de Asilo y Refugio ha denegado ya las primeras solicitudes de asilo presentadas por algunos de los 630 migrantes rescatados por el buque Aquarius en junio del año pasado.

Varios de ellos podrían quedar en situación irregular y en una situación de desamparo. Los afectados han tenido que abandonar sus empleos o cursos de formación y se ven ahora en la calle y sin papeles, según confirma la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (Cear).

La comisión interministerial, un órgano colegiado adscrito al Ministerio de Interior y responsable de esta situación, considera que no ha quedado acreditado que los migrantes hayan sufrido una persecución personal y, por tanto, no cumplen con los requisitos para obtener la condición de refugiados ni la protección subsidiaria.

Sin embargo, la normativa contempla otras vías para proteger por razones humanitarias a los solicitantes que no cumplen los requisitos de la Convención de Ginebra. Los interesados, según ha informado Cear, han recurrido el rechazo de sus expedientes.

Open Arms

También han comenzado las denegaciones entre los 60 migrantes que desembarcaron del Open Arms en el puerto de Barcelona en julio del año pasado y que, como los del Aquarius, recibieron un trato preferencial a su llegada. Al menos seis de ellos se han quedado fuera del sistema, según indica El País.

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