La Comisión del Pacto de Toledo ha alcanzado este miércoles un principio de acuerdo para que la revalorización de las pensiones esté vinculada a la inflación, tomando como base el Índice de Precios al Consumo (IPC), aunque el acuerdo no excluye la utilización de otros indicadores para determinar la subida de las prestaciones por jubilación, especialmente cuando se trate mejoras que excedan el incremento de los precios.

 

El texto inicial que ha puesto de acuerdo al conjunto de fuerzas políticas incluye que la recomendación del Pacto de Toledo pasa por revalorizar las pensiones según el IPC real, como fórmula de mantenimiento del poder adquisitivo.

La recomendación añade que la revalorización debe ser diferenciada de cualquier otro mecanismo de mejora de ese poder adquisitivo, por lo que se establece como base o suelo mínimo para la subida anual el Índice de Precios del Consumo, una posición que exigía en las últimas semanas desde Unidos Podemos y ERC.

La comisión parlamentaria también ha incluido un tirón de orejas al Partido Popular, al criticar el mecanismo de actualización que fijó de manera unilateral el Gobierno de Mariano Rajoy: el Índice de Revalorización de las Pensiones (IRP). El Pacto de Toledo sostiene que este indicador «no goza del suficiente consenso político y social».

 

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