Ecoloxistas en Acción denuncia que la empresa está ocupando ilegalmente el edificio de la antigua explotación y que tanto el Ayuntamiento de Santa Comba como la Comunidade de Montes Veciñais de Grixoa ve ven abocados a iniciar acciones legales ante las irregularidades cometidas.

Edificio de la «Casa da Mina» en Varilongo.

En un comunicado, la organización ecologista recuerda que la minera ha pasado por alto el plazo de 15 días naturales otorgado por las autoridades para que la empresa abandonara la llamada «Casa da Mina», que «venía ocupando ilegalmente desde 2019 sin ningún tipo de autorización y sin abonar ningún tipo de canon por este uso continuado».

El Ayuntamiento de Santa Comba dio este paso a instancias de Ecoloxistas en Acción tras verificar esta situación irregular, dado que el citado edificio consta como sede fiscal de las empresas instrumentales de la cotizada australiana: Rafaella Recursos España Capital S.L., Rafaella Recursos España Servicios S.L. y Galicia Tin & Tungsten S.L., en todos los casos administradas por Steven Turner.

El edificio, que había servido como sede de oficinas entre los años 1960 y 1970  de la Compañía Minera Santa Comba y de la Compañía Minera Celta se encuentra dentro de una parcela de la Comunidade de Montes Veciñais de Grixoa de Esternande y había sido restaurado por el Ayuntamiento entre los años 2002 y 2003 para usarse para fines sociales. Por este motivo y ante la actitude la minera, tanto el Ayuntamiento como la comunidad de montes «se ven abocados a iniciar acciones judiciales contra los ‘okupas’ australianos», que incluso han llegado a impedir el acceso de los comuneros de Grixoa a sus terrenos comunales.

La mina de Varilongo fue abandonada en 1987 y Rafaella Resources se hizo con las concesiones en 2015, estando paralizada desde entonces. «A pesar de estar obligada a declarar la caducidad de las concesiones y de obligar a restaurar las labores abandonadas, la Xunta ha mantenido vigentes los permisos y ahora se prepara para tramitar un nuevo proyecto minero a cielo abierto que convertiría toda la zona en un inmenso crater rodeado de montañas de residuos» -concluyen desde Ecoloxistas-.