• En el prólogo María Luisa Balaguer dice de esta obra que «Es la literatura de las grandes escritoras, de la palabra justa, que nos evoca la lucidez de Yourcenar, la modernidad de Lispector o el sentimiento de Duras».
  • Valero narra de manera contundente y al mismo tiempo poética una historia que parte del suicidio de dos amigas. A partir de entonces el lector no podrá dejar de leer el porqué de este suceso.

Apenas cumplida la mayoría de edad, Fátima y Rocío se suicidan. Aparecen muertas en el coche del padre de Fátima, en el interior del garaje. Han elegido la muerte dulce de la intoxicación con monóxido de carbono. Amigas del alma y vecinas desde la infancia, han vivido mimetizadas, compartiendo experiencias, inquietudes, amores, hasta desembocar en el destino elegido e igualmente compartido.

Dos voces responden a los interrogantes que provocan estas muertes: mientras una voz juvenil en segunda persona va esbozando en sucesivos intermedios de la trama la experiencia y el ánimo que mueven a las chicas al suicidio, un narrador externo desarrolla la historia del hallazgo de los cuerpos, del cataclismo que desata en las familias, de la implicación de la realidad escolar en los sucesos y de la investigación policial. Con el encaje de ambas voces se compone el mapa completo de la tragedia desencadenante del suicidio de las jóvenes.

La vida cuando era frágil (Huso Editorial, 2021) está narrada desde una mirada aguda, sensible e inteligente, donde la autora se hace a un lado y no pretende brillar. No intenta hacer uso y abuso del recurso. No se limita ni se excede. No elige hacer giros ni artilugios literarios demasiado estridentes, solo nos toma de la mano y nos acompaña a transitar por el dolor que las protagonistas no supieron —no ¿quisieron? — o no pudieron superar, con la particularidad de hacernos sentir —por momentos— víctimas y, al mismo tiempo, victimarios, y forzándonos a mirar y mirarlas de frente.

A mirarnos. A dejar de taparnos los ojos y desnudarnos frente al espejo de nuestros propios prejuicios para, entre otras cosas, saber cuál es el precio que —aún hoy y de la manera más brutal— muchas mujeres nos sentimos ¿obligadas? a pagar en nombre de nuestra tan vapuleada libertad.

La ensayista María Luisa Balaguer apunta en el prólogo que «Ese comienzo, al que la escritora consigue dar la vuelta hacia la ternura de una adolescencia rota, es la metáfora de un vuelo que resulta ser un disparo a bocajarro que sientes mientras lees… Esa construcción de personajes —rencorosos por la vida que no pudieron tener y que con su abstención producen y después encubren el delito, desde el cinismo de querer ignorar las consecuencias—, unida a la idoneidad de un tema que ya esperaba ser tratado desde la novela, junto a la narrativa de una prosa ágil pero plena de lirismo y belleza, le devuelven a esa aventura cobarde y escabrosa la dignidad de la literatura capaz de ennoblecer una historia».

Ada Valero (Málaga, 1968) es licenciada en Filología Románica por la Universidad de Friburgo (Alemania) y profesora. Ha impartido clases de escritura creativa. Sus relatos han aparecido en las antologías Una grieta en la jaula, La costa quedó atrás y Las vueltas del aire, así como en la selección de relatos cortos del XXXII Certamen Literario «Joaquín Lobato». En 2007 ganó el accésit del Premio de Poesía Javier Egea, de Granada.