Por Alba Martínez@Albita_m_g

Y llegó el día esperado: Ese en el que Rajoy se frota las manos por su continuidad en la Moncloa gracias a su amiga Susana Díaz. Palmaditas en la espalda entre unos y otros para celebrar esta abstención que le dará al PP el gobierno.

Y sí, a pesar de los escándalos de corrupción, los recortes sufridos y toda esa nube negra alrededor del PP, se le sigue premiando, y el PSOE ha sido el último en darle el galardón en forma de abstención.

Las esperanzas de los votantes del PSOE que confiaban en Pedro Sánchez se han ido al traste, pero era de esperar tras ese golpe que llevó al cese de éste . Y está claro que una abstención no es un sí, como han dicho muchos de los miembros del partido, pero tampoco es un no. Y el electorado quería un NO rotundo a la corrupción; en lugar de eso se le ha dicho, ‘corrupción sigue donde estás’.

Sólo queda felicitar a Susana Díaz y Felipe González, artífices de esta abstención. Sin ellos no habría sido posible. Y de esto se beneficia Rajoy, que no sólo ha gobernado un año más, sí en funciones, pero ahí ha estado, si no que ahora podrá controlar a dos partidos por el precio de uno. Tiene la sartén por el mango. PP y PSOE, las dos caras del bipartidismo que han pasado años turnándose, ahora se apoyan.

Por otro lado, han salido a la luz los verdaderos dirigentes del PSOE: la élite oligarca que siempre se ha negado a negociar con Podemos y conseguir así un gobierno de izquierdas. Éstos con relaciones empresariales que se han beneficiado de las puertas giratorias y que quieren gobernar para ellos. Y este control queda más claro ante la negativa de la gestora de no permitir a las bases votar a favor o en contra de la abstención.

Decía Churchill que “algunos cambian de partido para defender sus principios; otros de principios para defender su partido”. El PSOE ha cedido a la abstención y con ella a dejado de lado el socialismo y la defensa de los valores que formaron al partido.
Bienvenido de nuevo gobierno del Ibex 35, PP y PSOE, esta gran coalición.

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