Este lunes, la canciller alemana, Angela Merkel, ha alertado de que la situación, ante el avance imparable de los contagios de coronavirus, es “dramática” y cree que va a ser necesario imponer restricciones más drásticas que las actuales. Las autoridades acordaron la semana pasada prohibir la entrada a la restauración y al ocio a los no vacunados en las zonas donde la presión hospitalaria es más elevada.

Solo quienes demuestren estar vacunados, curados o con prueba negativa pueden participar sin restricciones en la vida social. Esta regla se aplicará en breve también al transporte público. En Estados como Berlín y Sajonia ya solo vacunados y curados pueden acceder al interior de locales públicos. También algunos de los famosos mercados navideños de Alemania han sido cancelados.

La incidencia empezó a crecer a mediados de octubre a pesar de las advertencias de epidemiólogos y expertos en salud pública, que pedían no relajar las restricciones ante la llegada del frío.

La advertencia del ministro de Sanidad alemán: "Para finales de invierno, probablemente todo el mundo en Alemania estará vacunado, recuperado o muerto” / Getty Images
La advertencia del ministro de Sanidad alemán: «Para finales de invierno, probablemente todo el mundo en Alemania estará vacunado, recuperado o muerto” / Getty Images

Alemania tiene una de las peores tasas de vacunación de la Europa occidental, con el 68% de su población completamente inmunizada, frente al 80% de España. También el sistema sanitario alemán ya empieza a sufrir las consecuencias de una incidencia desbocada. La falta de personal en las UCI ha obligado incluso a trasladar pacientes a otros países y en los hospitales hay más camas cerradas que el invierno pasado por la escasez de enfermeras.

Este lunes la incidencia ha alcanzado los 386,5 casos por 100.000 habitantes y, mientras el país sigue registrando cifras récord de nuevos contagios, las autoridades alemanas tratan de convencer a quienes todavía no se han vacunado de que deben hacerlo, por su seguridad y la de toda la sociedad.

La advertencia del ministro de Sanidad

También este mismo lunes el ministro de Sanidad, Jens Spahn, hizo una dura advertencia en una conferencia de prensa en Berlín: «Para finales de invierno, probablemente todo el mundo en Alemania estará vacunado, recuperado o muerto”.

Spahn dijo que estaba en contra de que las vacunas contra la covid-19 fueran obligatorias pero que «existe un deber de solidaridad con la vacunación» por el impacto que tienen en otras personas, después de calificar la situación de “muy grave”. «La libertad significa asumir la responsabilidad y la sociedad tiene el deber de vacunarse», señaló.

El ministro explicó además que la variante delta del virus SARS-CoV-2 está impulsando la última ola y que cualquier persona que no esté vacunada, en los próximos meses se infectará y carecerá de protección.

Desde el inicio de la pandemia, más de 99.000 personas han muerto en Alemania y más de 5,4 millones se han infectado con covid-19.

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