Claudia

Hoy en día y gracias a los avances en la investigación psicológica hemos deshecho muchos tabúes por lo que respecta a la salud mental; ya no son “cosas de locos” ahora nos concierne a todas y a todos. Gracias a dichos avances, se ha invertido más en averiguar el nacimiento, mantenimiento y remisión de diferentes patologías y neurodirvergencias.
Salvando las distancias de lo que en psicología se considera hombre o mujer y sobre la representación de los géneros no binarios, observamos un fenómeno muy notorio y es el siguiente: en general, las mujeres tienen más frecuentemente trastornos del ánimo, (como por ejemplo depresión mayor o trastorno bipolar) y trastornos relacionados con la ansiedad y el estrés.
Esto nos lleva a cuestionar el porqué de este dato, ¿quién es el responsable de que las mujeres sufran más estos trastornos? La respuesta no es sencilla y la búsqueda de ésta ha desembocado en numerosas investigaciones. Es importante destacar que no hay estudios que demuestren la existencia de factores biológicos, es decir que no se ha demostrado que haya un gen u otro factor interno que explique por qué las mujeres tienden a presentar este tipo de trastornos1. La problemática, pues, parece evidente en sí misma. Los factores contextuales y el rol que desempeña la mujer dentro de la sociedad parecen afectar directa o indirectamente a nuestra salud mental.
Cabe plantearse si el hecho de que las mujeres tengamos menos recursos puede llegar a influir en el tratamiento de estos trastornos. Los condicionantes nacen de una realidad ya conocida: la brecha salarial y el techo de cristal; son limitaciones socioeconómicas que impiden que una mujer obtenga los mismos recursos y oportunidades que un hombre, por lo que el proceso de tratamiento ante una enfermedad mental se complica.

En base a anteriores estudios también podemos poner sobre la mesa el efecto que tiene en nosotras la continua presión estética y la sumisión al rol asignado para que se nos reconozca como personas válidas. Estos mecanismos de presión para seguir un canon afectan a nuestra autoestima de manera negativa. Esta negatividad se ha relacionado con niveles más altos de depresión y niveles más bajos de percepción de la propia salud2.
Si bien el rol femenino es más internalizante, es importante mencionar que las diferencias de género también afectan al rol masculino, haciéndolo más vulnerable a trastornos de conducta antisocial o trastornos adictivos por su carácter externalizante.
Con estos breves planteamientos podemos deducir que, si hay alguna explicación para esta diferencia en salud mental, ésta es de tono social y político. Una razón más para luchar por la igualdad de género y crear un entorno libre de presiones para mantener los roles.

1 Denton, M., Prus, S., & Walters, V. (2004). Gender differences in health: a Canadian study of the psychosocial, structural and behavioural determinants of health. Social science & medicine, 58(12), 2585-2600.
2 Rosenberg, M., Schooler, C., & Schoenbach, C. (1989). Self-esteem and adolescent problems: Modeling reciprocal effects. American sociological review, 1004-1018.
McDonough, P. (2000). Job insecurity and health. International journal of health services, 30(3), 453-476.

2 Comentarios

  1. Pues los hombres se suicidan entre 3 o 4 veces mas que las mujeres, se deduce que la calidad de vida de los hombres es bastante peor. Uno de los factores puede ser que los hombres hacen los trabajos mas duros de la sociedad.

    • Querido anola, en primera instancia los datos varían según el país y la zona. A nivel global la tasa es el doble, no el triple ni el cuádruple.
      En segundo lugar, pese a que los hombres se suicidan más, las mujeres registran el doble de intentos de suicidio. Por lo que, pese a que el dato es impactante y alarmante. es preferible que no lo utilices como arma arrojadiza para desmentir el impacto que tiene el sistema en las mujeres. Un saludo 🙂

Deja un comentario