Por Ricard Jiménez
El enviado de Afganistán ante las Naciones Unidas, Ghulam Isaczai, esta semana pasada ha pedido al Consejo de Seguridad de la organización que no reconozca a ningún gobierno en Kabul a menos que sea «verdaderamente inclusivo».

«Les pido que no reconozcan ningún gobierno en Afganistán a menos que sea verdaderamente inclusivo y se forme sobre la base del libre albedrío del pueblo», ha dicho Isaczai durante una reunión del Consejo sobre la situación en el país asiático.

En este contexto a la desesperada, tras 20 años de ineficiencia e intereses norteamericanos – y occidentales – la situación sobre el país sigue en un hervidero y siguen asaltando dudas, simples o compuestas, que aún están por resolver y por ello hemos hablado con Michele Groppi, profesor en el Departamento de Estudios de Defensa del King’s College.

  • ¿Por qué se entró en Afganistán?

Simplemente fuimos a Afganistán para erradicar Al Qaeda, o sea, Bin Laden y el liderazgo que orquestó el 11-S. Creo que, considerando el contexto político interno americano, fue una cosa justa e inevitable.

  • ¿Este temor era justificable para permanecer 20 años en el país? Es decir, ¿existían indicios, análisis de un peligro real y un proyecto viable sobre la mesa que justificara la intervención?

No. La lucha era contra Al Qaeda, no contra los talibanes que los americanos habían armado contra los soviéticos unos años atrás. La falta más grande ocurrió después de la derrota militar del grupo islamista, porque con Al Qaeda ya desmantelada, los Estados Unidos habrían podido buscar también un compromiso político, facilitando la creación de un gobierno un poco más inclusivo de unidad nacional. Pero hemos preferido cambiar todo e imponer un sistema «democrático».

  • ¿Cuál ha sido el resultado de los 20 años de Occidente en Afganistán?

Hemos hecho bien, o mejor, en ciudades como Kabul, donde los habitantes han tenido más oportunidades, sobre todo desde un punto de vista económico, gracias a las ayudas. No hemos hecho bien por lo que respecta al resto. Al Qaeda sigue allí, los Talibanes están más fuertes que en 2001, el nivel de corrupción creció vertiginosamente y las fuerzas armadas afganas, entrenadas por los occidentales, se desmayaron en días. Una debacle de época.

  • ¿Qué puede esperarse que ocurra en Afganistán tras el alzamiento talibán?

Los talibanes están buscando frenéticamente una suerte de reconocimiento internacional. Sin ayuda, sin legitimidad, sin seguridad no pueden gobernar un país profundamente dividido y, sobre todo en Kabul, acostumbrado a dinero y tecnología occidental.

A corto plazo los talibanes tendrán que «portarse bien», pero en unos meses vamos a ver cuáles van a ser sus verdaderas intenciones. No va a ser un periodo fácil para el país, sobre todo para sus mujeres y minorías.

  • ¿Qué papel jugarán otros países como China, Rusia y/u organismos internacionales?

Rusia y China, también Pakistán e Irán, tendrán oportunidades para llenar el espacio vacío dejado por los americanos, sobre todo en términos económicos, ya que los talibanes necesitan dinero y los chinos podrían construir calles u otro tipo de infraestructuras.

De toda manera, hay equilibrios regionales, por ejemplo con India y Pakistán, que tienen que ser considerados. El punto es, no va a ser fácil para ninguno.

  • ¿Es una amenaza para Occidente el auge talibán en Afganistán? ¿Aumentará la amenaza terrorista?

Ahora por ahora, creo que no. Los talibanes no tienen ningún incentivo en exportar terrorismo y, a pesar de que tengan contactos fuertes con Al Qaeda, creo que no vamos a regresar al periodo previo al 11-S. De toda manera, si los talibanes no obtendrán lo que quieren, allí sí que podríamos asistir a algo peligroso.

  • ¿Existen vínculos entre el ISIS, Daesh, Al Qaeda, yihad y los talibanes?

Al Qaeda y los talibanes siguen teniendo vínculos, sobre todo con el network Haqqani. Ahora por ahora, ISIS-K y los talibanes y Al Qaeda se odian y luchan entre ellos. Es una lección importante, ya que no todas las organizaciones terroristas cooperan. ISIS considera a los talibanes como traicioneros.

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