Las autoridades afganas lanzaron hoy una campaña para destruir los cultivos de amapola, de la que se extrae la heroína, en la insegura provincia de Nangarhar, en un nuevo esfuerzo por atajar la producción de narcóticos en el país que produce la mayor cantidad de opio del mundo.

La campaña comenzó con la destrucción de los cultivos con tractores y a mano en el distrito de Ghanikhel de esa provincia, situada en el este del país y en la que las autoridades gubernamentales solo controlan una parte.

«Los esfuerzos continuarán hasta que todas las tierras dedicadas a la amapola sean destruidas en el distrito», afirmó a Efe el jefe de la Policía local, Babakarkhail.

Las autoridades empezaron a destruir los cultivos justo antes de que los granjeros puedan recoger las vainas de amapola y la goma de opio.

El director de la división provincial de lucha contra los narcóticos, Idrees Safai, afirmó a Efe que este año al menos 13 de los 22 distritos cuentan con plantaciones de opio.

«La campaña de erradicación tendrá lugar en todas las áreas controladas por el Gobierno en esos 13 distritos», dijo, antes de añadir que según datos oficiales preliminares el cultivo de amapolas en la provincia se redujo «significativamente» al mejorar la seguridad en algunas zonas.

En 2018, la provincia de Nangarhar se situó en el cuarto puesto respecto a la producción de opio en el país, con 17.177 hectáreas.

Según datos del Gobierno, ese año las autoridades tan solo fueron capaces de destruir 406 hectáreas en 24 provincias.

La mayor parte de los cultivos fueron destruidos en Nangarhar, donde la plantación de amapolas de opio es común en las zonas que el Gobierno no controla por completo o que están en manos de los talibanes.

El Gobierno afgano busca «eliminar tanto opio como sea posible» con la campaña, afirmó un funcionario del desaparecido Ministerio Antinarcóticos, recientemente incluido en el Ministerio del Interior.

«Este año hemos empezado la campaña incluso en provincias donde la iniciativa de eliminación no fue posible el año pasado, como Helmand», dijo, en referencia a la insegura provincia suroriental donde se cultivó el 52 % de toda la producción de opio en 2018.

Según el plan de erradicación del Gobierno, la campaña tendrá lugar en un 10 % de la superficie cultivada en todo el país.

El año pasado, se estima que la producción total de opio fue de 263.000 hectáreas, un descenso del 20 % respecto a 2017, pero aún así fue la más alta desde 1994, según el Estudio sobre el opio en Afganistán de 2018 de la Oficina de Crimen y Drogas de Naciones Unidas (UNODC).