África entre pandemias: del COVID19, el capitalismo y hasta el OPUS

Ricard Jiménez

Ayer, Día de África, varios periodistas de medios internacionales se hacían eco de lo sorprendentemente devenir del continente ante el coronavirus. Resulta por lo menos paradójico y una falta de profesionalidad tácita hacer este tipo de declaraciones. Aspavientos que no hacen más que poner en boga una latente falta de interés sobre las vidas humanas que están en juego y mucho menos por la realidad social de los países del continente.

Las hipótesis sobre el calor y su posible efecto sobre el virus se basa en la mera rumorología, que tanto parece de moda en clave. Aún no existen pruebas empíricas sobre el asunto y es preferible ser cautos antes que caer en simposios víricos basados en simples presupuestos del ‘corre ve y dile’.

A día de hoy, lo que si es cierto es que mientras en los demás continentes se cuenta con más del millón de casos, en África apenas, según datos oficiales, se han reportado miles de casos. Otro dato que llama la atención es que, como informa Norberto Paredes para la BBC, «hasta el 8 de mayo, esta región del mundo había registrado poco más de 2.000 muertes». Con las cifras que pueden contarse, los países más afectados, durante todo el proceso, han sido Sudáfrica, Egipto, Marruecos y Argelia.

No parece descabellado pensar en que, presuntamente, muchos de estos países del continente africano tengan deficiencias en sus sistemas sanitarios, y que esto impida llevar al día los tests y pruebas pertinentes para detectar los casos de infección por COVID19.

No obstante, sintetizar a un continente entero en un marco contextual es de tener muy pocas miras. Las estrategias, como nos confirma Orji Sunday (periodista autónomo de distintos medios de comunicación). También Anne, la subeditora de BBC África se ha pronunciado en la misma tónica, ya que «en realidad en el continente hay una gran variedad de enfoques, pues estamos hablando de 53 naciones que han confirmado la presencia del virus y que han tomado distintas estrategias para hacerle frente. Tenemos países que han tomado medidas drásticas desde el principio y donde el número de casos sigue subiendo, sin embargo, hay otros que aún siguen en negación y no están implementando medidas para prevenir la propagación de la enfermedad, como Tanzania».

Otra de las claves, que puede otorgarse a países como Egipto o Ruanda, es que «han sido más decisivos y han tomado medidas drásticas desde muy temprano», matizan varios periodistas como Soy o Gonzalo Guajardo. Pero esto también ha implicado un retroceso rápido en las medidas. Por ejemplo Sudáfrica, como aclara Norberto, impuso «uno de los confinamientos más estrictos del mundo», pero la economía ha hecho que sus autoridades sanitarias, desde hace un par de semanas, empiecen a relajar las medidas.

Esta economía, sin duda, impuesta por el colonialismo será una de las claves para el devenir próximo de un continente en el que, por desgracia, empiezan a ser habituales las epidemias (malaria, tuberculosis, cólera, VIH, etc). Es algo, que además, puede llevarnos a preguntar que en que se diferencia el COVID19, si ya habitualmente mueren cientos y miles de personas sin que levantemos la mirada.

Otro factor ineludible es el análisis de como ante la inversión sanitaria por COVID19 han sido relegados programas de vacunación y de medidas sanitarias en otros ámbitos. En Sahel, por ejemplo, se ha reportado resurgir de enfermedades como la polio o el sarampión. Podría hablarse de los efectos secundarios del coronavirus en África en clave de resurgimiento mortal de otros virus, bacterias y hongos, pero sería un análisis escueto si nunca llegamos a tocar el capitalismo, la mayoría de sus gobiernos corruptos, que son sustentados desde occidente, y la fundaciones o organizaciones (incluso eclesiásticas) que sacan rédito económico (y de poder) como el OPUS en países como Ghana, donde «con la excusa de la ayuda humanitaria pagan los servicios de expertos occidentales para hacer campaña política por los candidatos que ellos mismos preparan y adoctrinan», nos ha contado uno de estos expertos implicados (que por seguridad nos ha pedido preservar su identidad).

Todo virus, y lo demás, entiende de clases sociales en una sociedad políticamente capitalista.