El suministro insuficiente de vacunas están teniendo un impacto directo sobre la vida, la salud y los medios de vida de la población africana.

Javier F. Ferrero sobre declaraciones de Amnistía Internacional

Menos del 8% de la población de África está vacunada en este momento contra la COVID-19 con la pauta completa. La región de África Oriental, el Cuerno de África y los Grandes Lagos tiene algunos de los índices más bajos del mundo. Burundi vacunada al 0,01% de la población y en la República Democrática del Congo, el 0,07%. La mayoría de los países de la región siguen por debajo del 6%.

El gigante farmacéutico Pfizer ha hecho declaraciones engañosas sobre su compromiso con la equidad en la distribución de vacunas, pues sigue proporcionando la mayor parte de sus dosis a los países ricos. Las empresas farmacéuticas y los países ricos deben aumentar urgentemente el suministro global de vacunas contra la COVID-19 mediante la suspensión temporal de los derechos de propiedad Intelectual y que compartan la tecnología, los recursos y los conocimientos especializados.

“Los gigantes farmacéuticos globales siguen negando a los países de ingresos bajos y medianos bajos de África Oriental, el Cuerno de África y los Grandes Lagos suficientes vacunas contra la COVID-19 para proteger a sus poblaciones y garantizar los derechos a la vida y a la salud”, ha manifestado hoy Amnistía Internacional en una nueva declaración pública.

Los Estados ricos han acumulado vacunas contra la COVID-19 y deben redistribuir urgentemente los excedentes entre los países de ingresos bajos y medianos bajos. Asimismo, las  farmacéuticas deben entregar a los países de ingresos bajos y medianos bajos al menos el 50% de las vacunas que fabriquen desde hoy hasta el 31 de diciembre, al mismo tiempo que garantizan un suministro puntual y predecible.

Las vacunas que llegan a África Oriental se suministran a menudo con poca antelación en un calendario impredecible y faltando poco tiempo para que caduquen, lo que complica los esfuerzos para llevar a cabo campañas de vacunación efectivas. Por ejemplo, en abril Sudán del Sur destruyó 59.000 dosis que había recibido apenas dos semanas antes de la fecha de caducidad.

“Para proteger el derecho de todas las personas a la salud, es esencial el acceso equitativo a las vacunas contra la COVID-19. Las empresas farmacéuticas globales y los líderes y lideresas del mundo deben cumplir sus respectivas responsabilidades y obligaciones y mejorar la distribución equitativa de las vacunas y garantizar que un número equitativo de dosis se entrega en países de ingresos bajos, incluidos los de África Oriental, el Cuerno de África y los Grandes Lagos”, dijo Deprose Muchena, director de Amnistía Internacional para África Oriental y Austral.

Esta falta de previsibilidad y de calendarios de suministro claros ha contribuido también a debilitar la confianza en los programas nacionales de vacunación pues muchas veces, después de haber comunicado a la población que vuelva a recibir su segunda dosis, no hay vacunas en los centros de vacunación.

Los problemas de suministro también han hecho más difícil llegar a los grupos de más riesgo. Aunque todos los países de la región identificaron a las personas de más edad y a las que padecen enfermedades crónicas como grupos prioritarios para la vacunación, el suministro insuficiente ha hecho que el índice de aceptación entre estos grupos siga siendo bajo en toda la región.

El suministro insuficiente de vacunas tiene un impacto directo en la vida, la salud y los medios de vida de la población de la región. Aparte de una breve reapertura escalonada entre febrero y junio de 2021, las escuelas de Uganda permanecen cerradas desde marzo de 2020. Un gran número de personas de países de toda la región dijeron haber perdido ingresos y, como consecuencia, que omitían o retrasaban comidas y consultas médicas.

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