Ágatha Ruiz de la Prada y Sentmenat, diseñadora de modas y empresaria española ostenta los títulos nobiliarios de XIII marquesa de Castelldosríus, grande de España,​ y de XXIX baronesa de Santa Pau, es hija de un famoso arquitecto y aristócrata castellano, Juan Manuel Ruiz de la Prada y Sanchiz,​ y de una aristócrata catalana, María Isabel de Sentmenat y Urruela. Sin embargo, su dinero y ser descendiente de tan noble estirpe no parece óbice para que quiera dar consejos a la clase trabajadora: «trabajar más, ganar menos».

«Vienen años dificilísimos» y «lo que hay que hacer es trabajar más y más y ganar menos», ha señalado en un encuentro virtual este jueves.

También expresaba que que ser político, joven y llegar a un puesto de responsabilidad con «ilusión» y que «aparezca» el coronavirus es la «cabronada más grande del mundo». Pide a los políticos que «colaboren entre ellos» que pasen por encima de intereses particulares. «Deben anteponer todo para salir adelante en esta situación”.

Ha asegurado también que los desfiles no volverán a ser como antes. Una de las pasarelas más cercanas en el horizonte, Mercedes-Benz Fashion Week Madrid del próximo septiembre «no volverá a ser como el último desfile en que en cada asiento había tres personas. Eso ha desaparecido y no sabemos si lo vamos a poder recuperar». Quizá la alternativa sea «a puerta cerrada» con más medida de seguridad, reflexionaba.

Además considera que el acceso a las tiendas cambiará y pasarán a ser «pequeños museos». «Pedir cita previa para confeccionar un vestido de novia o un traje especial entra dentro de lo habitual, pero yo hago productos que no son caros como cuadernos o bolígrafos y pedir cita previa para ello es complicado».

Su firma, ante esta nueva situación, ha empezado a comercializar mascarillas con su particular colorido, algo que ve como una oportunidad «para no tener que maquillarse y añadir misterio a la vida».

Ruiz de la Prada ha aprovechado el confinamiento para leer, limpiar, ordenar y dedicar más tiempo a la familia y, aunque asegura que podría seguir encerrada, reconoce que lo que más ha echado de menos ha sido a sus amigos, su vida social divertida y superactiva, ir a un restaurante y al Museo del Prado.

Para concluir, alienta a empezar aunque sea «a trancas y barrancas a hacer una vida normal, pero no nos podemos asustar tanto» y señala que para salir de esta situación «vamos a tener que trabajar muchísimo y cuanto antes empecemos mejor».