Una y otra vez, la venezolana Meudy Osio intentó convencer a su marido, el concejal opositor Fernando Albán, para que acelerara su salida de Venezuela y se reuniera con su familia en EE.UU., pero él estaba «bien comprometido» con su país y le costaba fijar una fecha de salida.

En una entrevista con Efe, Osio describió a su marido como una persona que soñaba con un futuro «mejor» para Venezuela: fue uno de los fundadores del partido Primero Justicia y, en el momento de su muerte, era concejal del municipio Libertador de Caracas, cargo que tenía previsto ocupar hasta noviembre de 2018.

Murió el 8 de octubre pasado en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), donde se encontraba detenido tras haber sido acusado de participar en un fallido ataque con drones contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

La Fiscalía venezolana asegura que Albán «se suicidó» al tirarse desde un décimo piso del Sebin, pero su familia sostiene que fue arrestado y asesinado por las autoridades en represalia por su participación en la Asamblea General de la ONU, que se celebró en Nueva York en septiembre.

Desde la muerte de su marido, Osio ha intentado obtener respuestas por parte del Ejecutivo venezolano, pero sus esfuerzos no han dado frutos y por eso la semana pasada pidió ayuda a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

PREGUNTA: Cuando Fernando Albán murió, usted estaba en Nueva York ¿Qué recuerda de ese día?

RESPUESTA: Ese día yo estaba esperando porque lo iban a presentar en tribunales. Recuerdo que se estaba tardando, la comparecencia estaba prevista para por la mañana y era mediodía, se estaba tardando. Llamé al abogado que estaba en ese momento y me dijo: «Estamos en espera de que lo trasladen».

Unos minutos después, Julio Borges fue el que me dio la noticia. Me llamó y me dijo: «Mira Meudy, te tengo una mala noticia, no te había llamado porque teníamos que confirmarlo». Y me dio la noticia, me dijo: «Fernando está muerto, hay unas versiones de que se suicidó». Y en ese mismo momento, yo estoy clara, de que nunca pudo haber sido, nunca pudo haber sido.

P: ¿Por qué está segura de que no se suicidó?

R: Yo sé quién era Fernando Albán, mi esposo, durante 28 años, 34 años juntos, es el padre de mis hijos. Acababa de estar aquí, en EE.UU., con nosotros durante dos meses, estuvo aquí. Y una persona que tenía tantos proyectos para él, para su familia, para sus hijos, que acababa de celebrar su cumpleaños una semana antes, no puede, o sea conscientemente, no puede haberse suicidado.

P: Meudy, usted había venido a EE.UU. con sus dos hijos ¿Por qué Fernando Albán seguía en Venezuela?

R: Bueno, era una persona bien comprometida con lo que estaba haciendo. Él era concejal del municipio Libertador de Caracas y él quería culminar esa etapa. En noviembre de 2018 se vencía su cargo de elección popular y él iba a hacer entrega de su cargo. En ese momento él ya formalmente iba venirse para acá. Esos eran nuestros planes.

P: ¿Le había pedido en algún momento que acelerara el proceso, que se viniera antes?

R: Siempre, siempre. Nosotros siempre hemos estado juntos para todo, los cuatro. Él era un papá como yo siempre digo, un papá activo, aunque él estuviera allá. A diario llamaba y estaba pendiente de sus hijos, de mí, de lo que hacíamos, dando órdenes porque así era él: hay que hacer esto, hay que hacer lo otro. Estaba pendiente de todo, estábamos lejos, pero estaba presente.

Y bueno, yo siempre le decía ¿Hasta cuándo? Dime la fecha. ¿Para cuándo? Pero, él quería dejar las cosas organizadas antes de venirse, aunque ya había tomado la decisión de venir.

P: Ha pedido a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que interceda para que el Estado venezolano le entregue el cuerpo de su esposo ¿Ha obtenido alguna respuesta del Gobierno?

R: No ha habido ningún tipo de respuesta sobre el traslado del cadáver para darle sepultura aquí donde está su familia, sus hijos. No ha habido ninguna respuesta y, por eso, hemos acudido a la CIDH para formalizar esa petición. Ya hay casi seis meses de lo ocurrido y no hay respuesta, ni acceso a ningún tipo de información.

P: ¿Qué le han dicho sus dos hijos sobre esto? ¿Qué preguntas se hacen?

R: Bueno, tienen la tristeza de no tener a su papá, por supuesto. Eso no se quita de un día para otro. Se preguntan por qué su papá no se había venido, o sea muchas preguntas que me hago, igual que ellos se las hacen. Por supuesto quieren justicia, que se sepa qué paso, quiénes son los responsables.

Es importante que esa justicia llegue no solo para nosotros como familia, como los afectados, como las víctimas de lo que ha ocurrido, sino porque este es un caso muy cruel ¿No? Y que esto no vuelva a pasar en Venezuela más nunca y que sirva como referencia para que, en otro lado, no vuelva a ocurrir.

Han sido complicados estos meses para nosotros, ha sido un cambio de 360 grados en nuestra vida; pero bueno, con fe y trabajo, sin quedarnos de brazos cruzados, vamos a salir adelante y vamos a saber la verdad de lo que pasó, quiénes son los responsables y que la justicia pueda llegar en algún momento.

Beatriz Pascual Macías

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