Javier F. Ferrero

Investigadores y científicos españoles llevan años denunciando situación en la que se encuentra la ciencia en España. Un grupo de ellos, entre los que se encuentran dos miembros de la Real Academia de Ciencia, están promoviendo en la actualidad una recogida de firmas para entregarlas al Gobierno y contribuir a tratar de corregir el progresivo abandono de la ciencia española.

Alberto Garzón se ha hecho eco de estas denuncias y ha registrado una petición de comparecencia del ministro Luis de Guindos en la Comisión de Economía, Industria y Competitividad para que explique las medidas que va a llevar a cabo para corregir “el progresivo abandono de la ciencia española”, provocado por los recortes en la inversión en ciencia y la no ejecución de diversas partidas presupuestarias. Según Garzón, las sucesivas bajadas “repercuten negativamente en todo el sistema de ciencia y tecnología del país, afectan de manera trágica a los investigadores jóvenes y alimentan la precarización laboral”.

Garzón denuncia que los efectos de estos recortes son notorios: “El número de patentes producidas se ha reducido en un 60%, se han perdido casi 90.000 empleos y 37.000 jóvenes investigadores han tenido que abandonar el país, y los que permanecen en él lo hacen trabajando en condiciones precarias y con recursos cada vez más escasos”.

¿Cómo explica el Gobierno que España haya sido el país occidental que más ha recortado en ciencia durante los años de la crisis?”, plantea Garzón. El Gobierno debe hacerse responsable del desgaste y la precariedad a la que está abocando al sector científico. Desde 2009, los presupuestos para I+D+I han disminuido un 36%.

A los recortes en la inversión en ciencia y la no ejecución de varias partidas presupuestarias se suman el retraso en un año de la puesta en marcha del nuevo Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2017-2020 y la incertidumbre sobre los presupuestos económicos y recursos humanos con que se aplicará. “¿Cómo es posible cambiar el modelo productivo con estos recortes en ciencia, con jóvenes investigadores abandonando el país o trabajando en condiciones precarias?”, pregunta Garzón.

La situación repercute negativamente en todo el sistema de I+D+I del país e incide negativamente en la carrera profesional de investigadores jóvenes que no pueden establecer nuevos grupos de trabajo. “La ciencia es un motor cultural y económico de un país y no apoyarla representa agravar el déficit económico del país y la precarización laboral”, finaliza Garzón.

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