El coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha destacado hoy que desde esta formación y el espacio político donde se integra “seguiremos reclamando una defensa férrea de la libertad de expresión, uno de los pilares fundamentales de una democracia”. Ha advertido también que las distintas leyes que IU o Unidas Podemos llevan desde hace años proponiendo cambiar en el Congreso “esos artículos que consideran delitos elementos anacrónicos como el de injurias a la corona u ofensa a los sentimientos religiosos, nunca han sido usados tanto como ahora para coartar la libertad de expresión”, no fue así “incluso en los años más terribles de la violencia de la mafia terrorista en este país”, cuando no se dieron “interpretaciones y lecturas tan reaccionarias de los derechos civiles”.

Durante su intervención con la que abrió esta mañana la reunión por vía telemática de la Coordinadora Federal de IU -máximo órgano ejecutivo de dirección-, Garzón indicó que el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél es “síntoma de una anomalía democrática grave”. Valoró que aunque sea “una persona que banaliza la violencia, que no tiene unas convicciones democráticas homologables a las del siglo XXI y a las de Izquierda Unida”, en una democracia asentada y que aspira a ser plena “no puede en ningún caso prevalecer esa consideración sobre los gustos frente a la libertad de expresión”.

“La libertad de expresión debe prevalecer sobre ese tipo de manifestaciones inoportunas, sin gusto o abominables desde un punto de vista moral”, dijo, de ahí que tachara de “enormemente preocupante” todo lo que “se está vulnerando con esa sentencia que encarcela a una persona por unos tuits. Es un síntoma de una lectura cada vez más reaccionaria de nuestros derechos y libertades”.

La paradoja de Garzón

El también ministro de Consumo analizó la “paradoja” que supone que aquellos “elementos progresista de la Constitución de 1978 -el derecho a la vivienda o al trabajo, por ejemplo-, los elementos más avanzados producto de la presión de los movimientos sociales, del movimiento obrero durante la Transición, hoy parezcan en el papel sumamente utópicos”, y son “despreciados”  mientras “se da alas a la lectura reaccionaria y absolutamente conservadora desde otros ámbitos”.

Incidió en cómo han aumentado de forma exponencial los “casos de cantantes, raperos o personas anónimas que acaban en los juzgados por poner chistes en Internet”  y ven como “sus vidas se van por la basura por haber manifestado una serie de opiniones que con una interpretación conservadora y reaccionaria acaban por derivarles a esa situación”.

“Hemos pedido el indulto de Pablo Hasél y de otras personas con las que no nos une nada más que la afinidad en la defensa de alguien cuya libertad de expresión debe prevalecer”, recordó.

Alberto Garzón ve también “preocupante” que haya “muchos actores socioeconómicos y, en este caso, también judiciales, que interpretan de manera reaccionaria tuits, mientras consideran inofensivos, por ejemplo, cartas de ex militares que piden golpes de Estado contra este Gobierno de coalición”.