Alberto Garzón ha condidido a Ana Pastor en El Objetivo su primera entrevista en televisión como ministro de Consumo. En ella, ha hablado sobre la fórmula que utilizaron los ministros de Unidas Podemos en la toma de posesión del nuevo Gobierno. Todos ellos, incluidos los republicanos como Alberto Garzón, se ciñeron al guión y prometieron lealtad al rey.

Sin embargo, Garzón ha indicado que utilizó esta fórmula protocolaria «porque es un acto solemne en el que tienes que decir lo que aparece recogido ahí para poder avanzar» y ha asegurado que seguirá utilizando la expresión con la que hasta ahora se ha referido al monarca: «ciudadano Felipe de Borbón». «Lo digo y lo seguiré diciendo».

«La forma en la que yo me dirijo al jefe del Estado, como ‘ciudadano Felipe de Borbón’, es una fórmula que trata de manifestar una metáfora y es que para mí todos los españoles somos iguales y no hay una familia que tiene que estar por encima de las demás», ha afirmado.

«Evidentemente en términos legales sí que la hay: hay una familia que está por encima de los demás y que por derechos hereditarios sigue siendo la familia que ostenta la Jefatura del Estado, que está financiada por dinero publico y que además es inviolable, como hemos visto con el ciudadano Juan Carlos de Borbón», ha añadido el nuevo ministro de Consumo.

Garzón y el comunismo

Durante la entrevista, el político defendió la actuación del Partido Comunista en la historia de España: «Tuvieron un papel fundamental en la lucha antifranquista y en la construcción de la democracia desde la calle y las instituciones».

Garzón asegura que «un comunista tiene unos valores desde los que aborda los problemas cotidianos». «Por ejemplo, cuando vemos un problema social lo abordamos desde una perspectiva diferente a la que vería un empresario, el cual miraría sus propios beneficios», explica el ministro de Consumo.

Sobre si este hecho puede ocasionar algún problema, ya la mayoría del Gobierno es socialdemócrata mientras que él es comunista, Garzón insiste en que todo el Gobierno defiende la misma ideología: la defensa de la educación, la sanidad pública y los derechos sociales en general. «Ahí te encuentras con socialdemócratas y liberales», explica Garzón, quien declara que «en este contexto las etiquetas obstaculizan más que ayudan».

Alberto Garzón desmiente «esa idea de que si los comunistas gobernaban nos iban a quitar las casas»: «La verdad es que, en estos últimos diez años, quienes han robado las casas son los bancos». «Nunca he dicho que quiera convertir a España en Cuba», insiste.

El «Pin parental»

Garzón también ha hablado del polémico ‘pin parental’ que el partido de extrema derecha de Vox propone en Murcia para que los padres puedan ‘vetar’ ciertas actividades y charlas complementarias de los colegios y que fue una exigencia del partido de Santiago Abascal para apoyar los presupuestos autonómicos.

La ministra de Educación, Isabel Celaá, ha denunciado que esta medida «vulnera el derecho fundamental de los niños a ser educados. Es un instrumento que no podemos tolerar en nuestras escuelas», al tiempo que aseguraba que «no podemos pensar que los hijos pertenecen a los padres, hay derechos fundamentales del menor».

Respecto a esta declaración, Garzón aclara que «a lo que la ministra de Educación se refiere es a que las niñas y los niños en nuestro país, que es una democracia, tienen derechos por condición propia».

«Esto quiere decir que los niños y las niñas pueden y deben aprender, en el marco de la educación pública, a amar a quien quieran, aunque sus padres y sus madres sean homófobos», ha defendido Garzón.

El ministro ha expresado que «lo que está haciendo la derecha, copiando el argumento de Vox, es atacar la educación pública». «Esto es el principio de eso, quieren hacernos retroceder unos cuarenta años y nosotros no se lo podemos permitir. Es un ataque contra lo público y contra los derechos sociales de las personas que quieren amar a personas del mismo sexo», ha sentenciado.