Alemania encabezó este miércoles su primera reunión como presidenta de turno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas introduciendo un cambio en la metodología de las intervenciones: un reloj de arena gigante para medir los tiempos de cada una de las intervenciones.

El embajador alemán ante la ONU, Christoph Heusgen, arrancó así su periodo al frente del Consejo de Seguridad, en el marco de la presidencia conjunta con Francia para los meses de marzo y abril, y también propuso abrir las cortinas que habitualmente ocultan de la luz del sol las deliberaciones del organismo, como un símbolo de transparencia.

«Introducimos una nueva herramienta para promover métodos de trabajo efectivos en el Consejo de Seguridad: un reloj de arena de Turingia, Alemania», tuiteó la Misión alemana ante las Naciones Unidas, que señaló la efectividad del método para que los oradores controlen sus turnos de palabra.

Heusgen manipuló el reloj de arena, de cinco minutos y treinta segundos de duración, durante la sesión, felicitando a los oradores por ajustarse al periodo establecido.

La presidencia alemana trajo consigo también más luz para la sala de reuniones del organismo: «Luz del sol durante el debate de hoy en el Consejo, algo que rara vez ha ocurrido durante sus 75 años de historia», anunció la delegación alemana en la red social.

«La transparencia y apertura a mayores miembros de las Naciones Unidas y a la sociedad civil son cruciales no solo de manera simbólica, pero también como práctica para la credibilidad y legitimidad», aseguraron los germanos.

En general, las reacciones a esta medida fueron positivas, con el embajador de la Unión Europea, João Vale de Almeida, asegurando que «no sorprende que Alemania permanezca en la vanguardia de la eficiencia y la innovación» y agradeciendo a Heusgen su iniciativa.

El embajador permanente ante la ONU de Canadá, Marc-Andre Blanchard, aplaudió la invención de la delegación alemana y agradeció la «reforma» del Consejo de Seguridad.

«Más transparencia, luz y disciplina para las deliberaciones al abrir las cortinas y traer un reloj de arena… Puede que sean pequeños pasos para la humanidad, pero gigantes para el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas», comento en Twitter el diplomático.

A la representación británica también le gustó la idea ya que aseguró que era un caso de «eficiencia alemana ayudando a los oradores del consejo a ir al grano».

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