Ana Botella no pagará por la venta de vivienda pública a fondos buitres. José Luis Martínez-Almeida, el alcalde de Madrid, ha indicado este domingo que no se va a «derrochar el dinero público de los madrileños ni el dinero de la administración de Justicia en la búsqueda de venganzas estériles». De esta forma, el alcalde de Madrid lanza un mensaje de impunidad ante los abusos de la clase política.

Está afirmación de Martínez-Almeida llega tras conocerse el cese de la abogada que estaba preparando el recurso ante el Tribunal Supremo contra la sentencia exculpatoria al equipo de la exalcaldesa Ana Botella por la venta de viviendas públicas a un fondo buitre. Almeida ha justificado el cese de la letrada de la EMVS, Paloma Herranz, asegurando que «es exactamente lo mismo que hizo el equipo anterior de Gobierno».

«La persona que ha sido cesada no era la persona que estaba cuando llegó el equipo de Gobierno de Ahora Madrid y nadie les discutió su potestad de reorganizar los servicios», ha indicado Almeida.

Este recurso incluía que la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo (EMVS) lo presentara en el plazo de 30 días. Este tipo de acuerdos no son vinculantes ni de obligado cumplimiento para el Gobierno municipal, pero saltarse la mayoría de la Corporación tiene una evidente carga política.

«La izquierda tiene un problema de hipocresía», ha criticado el alcalde, porque «si es la izquierda está muy bien, si es el centroderecha está muy mal». Además, ha añadido que «la izquierda es todo menos un ejemplo de coherencia» ya que busca «la bronca y el enfrentamiento».

Por eso, el edil les ha pedido que «asuman que hay un nuevo equipo de Gobierno» y que sean «una oposición seria, constructiva, con rigor». «Aquí el problema no es la EMVS sino que tenemos una izquierda desnortada que no ha asumido el cambio en el Ayuntamiento de Madrid», ha manifestado.

La impunidad instaurada

Es lamentable el mensaje de impunidad en favor de los corruptos que se traslada a la sociedad cuando la balanza de la justicia cae del lado de los que roban y se usan fórmulas para evitar que se juzgue de forma justa.
No solo cuando se evita recurrir una sentencia que no se considera justa, como en el caso de Ana Botella, sino también en las investigaciones que se prolongan en el tiempo de una forma exagerada, en casos como los ERE, los cursos de formación, la Gürtel o la Púnica, hasta el punto de que hay personas que salen absueltas porque prescribe la acción penal contra el delito presuntamente cometido e investigado. Hasta que esta situación no cambie, no podremos hablar de tener una clase política que gobierne para sus ciudadanos.
Tristemente, hasta que el miedo a pisar la cárcel no sea una realidad para los políticos que cometen delitos que nos afectan a todos, la corrupción no va a detenerse. La justicia debe marcar una línea de actuación incluso más dura que al resto de ciudadanos, ya que es necesario que sea ejemplarizante.

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