Dos meses después de decretar el estado de alarma, más de 100.000 madrileños comen gracias a la ayuda de los servicios sociales y redes vecinales. La pandemia ha golpeado a numerosas familias que afrontan en muchos casos por vez primera la necesidad de tener que recibir comida.

Muchas son las imágenes que se han difundido de vecinos de Aluche formando colas interminables durante varias horas para poder recibir una bolsa con arroz, aceite, huevos, harina, judías verdes, manzanas, un botecito de Nesquik o Nutella (en el caso de tener niños) y un kilo de pollo solo para los primeros en llegar.

Las conocidas como «colas del hambre» afectan a los barrios obreros de las grandes metrópolis españolas y es la solidaridad de los vecinos y comerciantes la que está paliando el hambre, ya que en muchos sitios los servicios sociales de los Ayuntamientos no dan respuesta ante esta nueva situación.

En el barrio de Aluche los vecinos se vuelcan con donaciones constantes y ahora han decidido ir más allá y donar lo que se iban a gastar en las futuras fiestas canceladas para comprar alimentos para quienes lo necesiten.

Yolanda Corros, de la Asociación de Vecinos de Aluche, ha indicado que con los 15.000 euros de las donaciones han comprado 4.000 kilos de fruta, verduras y legumbres.

España es el tercer país europeo con más pobreza entre trabajadores, el segundo con mayor tasa de pobreza infantil detrás de Rumanía y el sexto de la Unión Europea con mayor tasa de pobreza.

Los ERTE y las dificultades surgidas durante el confinamiento han provocado un incremento de los «nuevos pobres» que a pesar de trabajar no pueden llegar a fin de mes y optan por reducir la alimentación. También ha crecido la necesidad entre la tercera edad, los hogares monoparentales y los inmigrantes.

Justo esta semana la Comisión Europea advertía de que la crisis por el coronavirus podría aumentar la pobreza en el país y recordaba que España es el país europeo con las prestaciones por hijo más bajas de la Unión Europea.