Claudia Alivernini, enfermera italiana de 29 años, se convirtió en la primera en su país en recibir la vacuna contra el coronavirus. La joven sanitaria de 29 años dio ejemplo al país al prestarse voluntaria para recibir la primera dosis. Alivernini, que ha combatido el virus en primera persona al formar parte de las unidades especiales que acuden a los domicilios particulares o realizan tests PCR en los coches, recibió el fármaco con una sonrisa de oreja a oreja.

Sin embargo, la enfermera no creía que iba a recibir tantas críticas e incluso amenazas por parte de algunos antivacunas. «No esperaba tanto mal, tanto odio, tanto veneno y rabia, pero lo volvería a hacer de inmediato, lo haría mil veces más, por todos mis compañeros que han muerto por ayudar a los demás, por todos los que han perdido su vida truncada por el COVID-19 y he visto a muchos, demasiados pacientes desaparecer…», comentaba al diario de Roma Il Messaggero.

Como publica el periódico, la enfermera ha recibido todo tipo de comentarios en redes sociales e incluso amenazas de muerte, tanto que se ha visto obligada a cerrar su página de Facebook. «Ahora veamos cuándo mueres», fue uno de los impertinentes comentarios que recibió.

Alivernini ha sufrido además la suplantación de su identidad en Internet, aunque ya ha puesto en mano de las autoridades estos hechos. Alguien ha creado perfiles falsos con su nombre y publicado noticias negacionistas en ellos para dañar la imagen de la enfermera.

También ha recibido apoyos

Sin embargo, la enfermera también ha recibido apoyos. «He visto a Claudia esta mañana para animarla después de las diversas noticias falsas y ataques. Claudia está bien, como todos los vacunados, está de excelente humor y cada vez más convencida de su elección: un acto de amor por ella misma, por sus seres queridos, por los pacientes, por el país», dijo su director médico, el doctor Francesco Vaia.

«Como trabajadora de la salud (vacunarse) es lo correcto. Los insultos no me han hecho cambiar de opinión», dijo Alivernini, que explicó que además de las amenazas y los improperios, ha visto cómo incluso se llegó a poner en duda la veracidad de las vacunaciones.

«Llegaron a cuestionar si las fotos de las vacunas eran verdaderas, alguien dijo que la aguja no estaba ahí, otros especulaban con que esas imágenes no se habían tomado en ese momento… la feria del absurdo», lamentaba la enfermera.

Claudia Alivernini - enfermera

Desconfianza italiana

La desconfianza hacia las vacunas ­está muy arraigada en Italia y el movimiento contra ellas crece a pasos agigantados en base a las falsas informaciones difundidas desde perfiles de extrema derecha. “Pido a todo el mundo un esfuerzo, dejemos de lado las ideologías y las emociones y llevemos a cabo un acto de solidaridad hacia toda la comunidad nacional con la vacunación”, reclamó ayer el primer ministro, Giuseppe Conte.

Además de los bulos, se suma que en el 2017, Italia obligó a los padres a vacunar a sus hijos contra diez enfermedades (entre ellas la varicela, la poliomelitis o el sarampión) y esta obligación parece haber infundido rencor y rechazo a la nueva vacuna.

Según los últimos datos disponibles de la Comisión Europea, el 46% de los italianos está convencido de que las vacunas tienen efectos secundarios graves, el 32% de ellos cree que debilitan el sistema inmunitario y el 34% que pueden provocar la enfermedad contra la que deberían proteger.