Al menos 2,5 millones de personas viven en Idlib, de ellas 700.000 desplazadas internamente desde otras zonas de Siria. Más de la mitad de la población de Idlib se ha visto ya desplazada, en algunos casos varias veces. Hasta 300.000 personas internamente desplazadas han llegado a Idlib desde agosto de 2017. Según agencias humanitarias de la ONU, más de 2 millones de personas en Idlib necesitan con urgencia alimentos, agua y atención de la salud.

Muchas de las personas desplazadas viven en campamentos superpoblados erigidos cerca de la frontera con Turquía, sin infraestructuras adecuadas ni acceso a agua potable y electricidad. Las oportunidades de empleo son escasas, por lo que la mayoría de las personas que viven en Idlib dependen de la ayuda humanitaria para sobrevivir.

El gobierno sirio, con el respaldo de Rusia, ha intensificado los ataques ilegítimos contra la población civil en Idlib, usando municiones de racimo prohibidas internacionalmente y bombas de barril no guiadas en un preludio de una ofensiva militar que muchas fuentes prevén, ha afirmado hoy Amnistía Internacional.

Se ha tenido noticia de al menos 13 ataques entre el 7 y el 10 de septiembre en la parte meridional de la gobernación de Idlib. Los bombardeos, que tuvieron como objetivo las poblaciones de Al Tah, Jerjanaz, Al Habeet, Hass y Abadeen, así como las afueras de Jan Sheijun, causaron la muerte de 14 personas y heridas a otras 35.

“El gobierno sirio ha usado de forma habitual municiones de racimo y bombas de barril prohibidas que han infligido terribles daños y sufrimientos a la población civil en Siria. Ahora ha comenzado a repetir esta horrenda táctica en Idlib, y no tenemos ningún motivo para creer que se detendrá”, ha afirmado Diana Semaan, investigadora de Amnistía Internacional sobre Siria.

“Cuando se acerca la ofensiva, la comunidad internacional debe actuar con rapidez para garantizar que se protege a la población civil de Idlib de estos ataques deliberados e indiscriminados. Una nueva intensificación de los ataques ilegítimos del gobierno sirio, grupos armados y sus aliados no harán más que aumentar el elevado número de víctimas civiles y agravar aún más la crisis humanitaria.”Los ataques comenzaron, según informes, el mismo día en que Rusia, Irán y Turquía concluían una cumbre sobre Siria en la capital iraní, Teherán.

 

La comunidad internacional debe actuar con urgencia

Amnistía Internacional hace un llamamiento a la comunidad internacional para que use su influencia para poner fin de inmediato a los ataques ilegítimos y prevenir nuevas y atroces pérdidas de civiles.

“El gobierno de Siria ha mostrado repetidamente un cruel desprecio por las vidas de la población civil. Rusia e Irán deben garantizar que las autoridades sirias ponen fin a estos crímenes de guerra y protegen a la población civil en Idlib. Turquía también tiene la responsabilidad de garantizar que los grupos armados cumplen las normas del derecho internacional humanitario”, ha afirmado Diana Semaan.

“Es necesario un impulso concertado de la comunidad internacional para salvar vidas de civiles y prevenir las graves violaciones de derechos humanos que se observan en otras partes de Siria, como el este de la ciudad de Alepo y la Guta oriental.”

Amnistía Internacional pide también a Turquía que abra sus fronteras a los civiles que deseen huir de los ataques contra Idlib; y a la comunidad internacional que ayude a Turquía a recibir a las personas refugiadas.

“En cuanto a quienes optan por huir a zonas controladas por el gobierno, Rusia debe garantizar que el gobierno sirio no toma medidas de represalia como la detención arbitraria o la desaparición forzada de hombre y niños, el confinamiento de personas evacuadas en campamentos y el bloqueo del acceso de las agencias humanitarias de la ONU a esos campamentos, como en el caso de la Guta oriental”, ha afirmado Diana Semaan.

Deja un comentario