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En todo el mundo, desde las calles de Tailandia hasta las de Filadelfia (Estados Unidos), desde Grecia hasta Chile, la policía sigue utilizando gas lacrimógeno y gas pimienta de forma ilegal e innecesaria, lo que provoca lesiones graves e incluso la muerte.

En innumerables casos, la policía se apresura a dispersar a los manifestantes pacíficos mediante el uso de la fuerza, en lugar de buscar la resolución pacífica del conflicto, recurriendo al gas lacrimógeno, al gas pimienta y a los cañones de agua de forma arbitraria, abusiva o excesiva, a menudo sin rendir cuentas.

Amnistía Internacional responde a esta grave deficiencia en la aplicación de la ley publicando un nuevo y exhaustivo documento para garantizar que la policía sólo utiliza el gas lacrimógeno y el spray de pimienta de forma legal. La organización insta a los gobiernos a ajustar la legislación nacional y su aplicación a 30 reglas sobre el uso de sustancias químicas irritantes en las fuerzas del orden.

«Con demasiada frecuencia, en muchos países del mundo, las personas resultan gravemente heridas y a veces incluso muertas cuando la policía utiliza gases lacrimógenos infringiendo las normas internacionales o las leyes nacionales vigentes», ha declarado la autora del informe, la Dra. Anja Bienert, del Programa de Policía y Derechos Humanos de Amnistía Internacional Países Bajos.

«Nadie discute que la policía tiene un deber difícil, y a menudo incluso peligroso, que cumplir. Pero las autoridades no suelen crear un marco que garantice que la policía utiliza las sustancias químicos irritantes de acuerdo con el derecho y las normas internacionales de derechos humanos.»

El informe que Amnistía Internacional publica hoy sobre la actuación policial en las protestas de Cali (Colombia) ilustra los graves problemas de derechos humanos que se plantean cuando las fuerzas del orden recurren al uso de sustancias químicas irritantes en el contexto de las protestas: se utilizaron gases lacrimógenos contra manifestantes pacíficos; se dispararon granadas a corta distancia directamente contra los manifestantes, incluso apuntando a la cabeza; se utilizaron en situaciones en las que la gente no podía dispersarse; se dispararon en horario nocturno y desde arriba, así como en cantidades excesivas mediante el uso del sistema de lanzadores múltiples Venom.

La facultad de utilizar la fuerza es indispensable para que la policía cumpla con sus funciones, pero eso no significa que sea inevitable. El principio subyacente de las normas internacionales para la policía es no usar la fuerza a menos que sea realmente necesario.

Uso indebido de gas lacrimógeno y gas pimienta: un problema mundial

A lo largo de los años, Amnistía Internacional ha documentado que la policía abusa del gas lacrimógeno de múltiples maneras, entre ellas

  • Disparando en espacios cerrados. Por ejemplo, en Zambia, una estudiante de último curso murió asfixiada después de que la policía lanzara un bote de gas lacrimógeno en el dormitorio donde dormía. Asimismo, en junio de 2021, las fuerzas de seguridad tunecinas dispararon imprudentemente gas lacrimógeno en zonas residenciales. Dispararon gas lacrimógeno dentro de las casas, lo que estuvo a punto de asfixiar a un bebé de dos semanas. En mayo de 2021, las fuerzas de seguridad israelíes dispararon gas lacrimógeno dentro de la mezquita de Al Aqsa y desde los tejados. Los testigos afirmaron que rompieron las ventanas y lanzaron gases lacrimógenos, dejando a muchas personas dentro con dificultades para respirar. En marzo de 2021, las fuerzas de seguridad iraníes utilizaron gas lacrimógeno para reprimir las protestas en varias prisiones.
  • Disparar directamente a las personas. En Líbano, por ejemplo, las fuerzas de seguridad utilizaron gas lacrimógeno para dispersar una protesta mayoritariamente pacífica. Las fuerzas de seguridad dispararon botes de gas lacrimógeno directamente contra los manifestantes y desde un vehículo en marcha, lo que hizo imposible un despliegue controlado. Esto provocó graves lesiones en la cabeza y en la parte superior del cuerpo de los manifestantes. En Myanmar, el personal de las fuerzas armadas también disparó gases lacrimógenos directamente a la gente en la calle.
  • Uso de cantidades excesivas. Durante las protestas en Tailandia, la policía utilizó excesivamente sustancias químicas irritantes contra la multitud, incluyendo mezclado en la descarga de cañones de agua. Las víctimas informan de que sufrieron lesiones como quemaduras graves y hemorragias nasales.
  • Disparos en contra de protestas pacíficas. En docenas de ciudades de Estados Unidos, muchas fuerzas del orden atacaron a manifestantes pacíficos de Black Lives Matter con gases lacrimógenos y otros agentes de control de multitudes. En Grecia, la policía también recurrió de forma innecesaria y excesiva al uso de gases lacrimógenos contra manifestantes pacíficos.

En mayo de 2021, el proyecto multimedia online de Amnistía Internacional, Tear Gas: An Investigation, ganó el prestigioso premio Webby al mejor sitio web de activismo del mundo. El sitio web incluye un mapa interactivo en el que se destacan los vídeos de más de 100 incidentes de uso indebido de gases lacrimógenos en 31 países y territorios.

30 reglas

El documento de posición de Amnistía Internacional aclara que la policía sólo puede utilizar el gas lacrimógeno en caso de violencia generalizada cuando sea imposible hacer frente a los individuos violentos por sí solos. Nunca deben utilizar gases lacrimógenos para dispersar a manifestantes pacíficos. Las granadas nunca deben dispararse directamente contra las personas. Los gases lacrimógenos deben utilizarse para dispersar a los manifestantes violentos y, por tanto, nunca deben utilizarse en espacios reducidos o en otras zonas en las que las personas no puedan dispersarse. El pulverizador de pimienta de mano sólo puede utilizarse para vencer la resistencia violenta, pero no contra personas que sólo se resisten pasivamente. Su uso contra personas ya controladas equivaldría a tortura u otros malos tratos.

El documento de posición es una herramienta práctica para cualquier persona que evalúe el uso de gases lacrimógenos y spray de pimienta por parte de la policía y abogue por un mayor respeto de los derechos humanos.

«Con este documento, pretendemos ofrecer medidas jurídicas y prácticas que los Estados deben adoptar para garantizar que el uso de la fuerza por parte de la policía no es excesivo, abusivo, arbitrario o ilegal por otros motivos. Para ello, debe garantizarse la plena rendición de cuentas por cualquier uso de la fuerza por parte de la policía», afirmó el Dr. Bienert.

El uso de gases lacrimógenos durante la pandemia de COVID-19 conlleva considerables riesgos adicionales, ya que podría empeorar los síntomas de los portadores del virus COVID-19 y aumentar el riesgo de infección para los demás.

Necesidad de una normativa internacional

A pesar de su uso indebido generalizado, no existe ninguna normativa internacional acordada sobre el comercio de gas lacrimógeno y otros productos químicos irritantes.

Amnistía Internacional insta a los Estados a que no autoricen la exportación de sustancias químicos irritantes, como el gas lacrimógeno o el pulverizador de pimienta, los lanzadores correspondientes y la asistencia técnica, cuando haya motivos razonables para creer que el material se utilizará para cometer graves violaciones de derechos humanos.

La organización pide además que se prohíba el uso combinado de irritantes químicos con otros dispositivos y sistemas de lanzamiento múltiple y lanzadores.

Amnistía Internacional

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