El estudio de la relación entre nazismo y cristianismo ha sido muy controvertido. E concreto, en el cristianismo, aunque Hitler y los líderes nazis hicieron uso de simbología cristiana y pagana en su propaganda ante el pueblo alemán, existen versiones contradictorias sobre las creencias religiosas de Adolf Hitler y sus vínculos con la Iglesia.

Lo que sí es cierto es que alrededor de un tercio de los alemanes eran católicos en la década de 1930, generalmente en el sur de Alemania; los protestantes dominaban el norte. Aunque la iglesia católica alemana se había opuesto al Partido Nazi, el Partido del Centro, de tendencia católica, capituló en 1933.

Infancia cristiana

Hitler y otros nazis clave habían sido criados como católicos, pero se volvieron hostiles a la iglesia en la edad adulta; el artículo 24 de la plataforma del partido NSDAP pedía la tolerancia condicional de las denominaciones cristianas y el tratado del Reichskonkordat de 1933 con el Vaticano supuestamente garantizaba la libertad religiosa de los católicos, pero los nazis eran esencialmente hostiles al catolicismo.

En su círculo más cercano Hitler solía pronunciar largos monólogos, a modo de propuestas de mesa, que su secretario personal, Martin Bormann, escribía minuciosamente. Así, en 1943 y en plena guerra, Hitler dijo:

El golpe más duro para la humanidad es el cristianismo —el comunismo es hijo del cristianismo— son todo invenciones de los judíos

Alianza con la Iglesia católica

La llegada al poder político por parte del partido nazi en Alemania no fue fácil, Hitler tuvo que buscar un acercamiento a la jerarquía católica y prometió a la Iglesia católica que tendría una especial posición de privilegio en el Nuevo Reich si el Vaticano usaba su influencia para asegurarle el voto del Partido del Centro (el partido católico).


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Además hizo un trato con el Vaticano en el que pedía a la Iglesia que no interfiriera ni protestara contra la persecución que ya tenían en marcha los nazis contra los comunistas, los socialistas y los judíos, e incluso contra miembros díscolos de la propia Iglesia.

Con este apoyo al nazismo la Iglesia católica obtuvo privilegios y poderes que antes no había tenido, como imponer decretos en estados alemanes que antes se habían negado a recibir órdenes o a realizar acuerdos con el Vaticano.

Amor y odio entre el nazismo y cristianismo
Amor y odio entre el nazismo y cristianismo

Llega la hostilidad entre nazismo y cristianismo

Los Papas Pío XI (1922-1939) y Pío XII (1939-1958) lideraron la Iglesia Católica durante el ascenso y la caída de la Alemania nazi. La jerarquía de la Iglesia trató de cooperar con el nuevo gobierno, pero la encíclica Mit brennender Sorge de Pío XI de 1937 acusó al gobierno de hostilidad hacia la Iglesia.

El nacionalsocialismo dirigió su odio especialmente contra los judíos en términos raciales, pero también hubo una persecución religiosa contra cristianos: católicos, protestantes, testigos de Jehová y otras clases de clero, teólogos u organizaciones religiosas que se oponían al nacionalsocialismo.

Una vez que Hitler obtuvo su cargo político, casi inmediatamente después de firmar el Reichskonkordat con la Iglesia católica, disolvió la Liga de la Juventud Católica y decretó una ley de esterilización que conmocionó a la comunidad religiosa. Al año siguiente ordenó el asesinato de Erich Klausener, dirigente de la Acción Católica, y en los años siguientes se incrementó el número de arrestos de clérigos, sacerdotes y monjas.

La prensa, las escuelas y las organizaciones juveniles católicas fueron cerradas, las propiedades fueron confiscadas y cerca de un tercio de su clero enfrentó represalias de las autoridades; los líderes laicos católicos fueron blanco de ataques durante la Noche de los Cuchillos Largos.

El partido nazi se infiltró de manera forzada en catedrales y persiguió a los religiosos que se oponían a la nazificación de las Iglesias y su régimen trató de reemplazar las antiguas religiones por una “religión nazi”, que negaba el origen hebreo y judío de los Evangelios, rechazaba todas las creencias del Antiguo Testamento, el Credo de los Apóstoles, el Apóstol Pablo y, en cambio, postulaba como base ideológico-religiosa al Partido Nazi.

Nace la Deutsche Evangelische Kirche

Por otra parte, en 1934  la oposición al nazismo dentro de la Iglesia evangélica alemana dio origen a la la Iglesia Evangélica Alemana (Deutsche Evangelische Kirche), la cual reunida en el Sínodo de Barmen denunció como herética a la Iglesia del Reich (la Reichskirche), reconociendo a la ahora Iglesia Confesante, a sus pastores y a sus congregaciones como la única y legítima Iglesia evangélica de Alemania.

El nazismo ha pasado a la historia por sus políticas de exterminio contra personas cuyo origen étnico, religión, creencias políticas u orientación sexual no encajasen con los ideales de Hitler. Se considera que unos 17 millones de personas murieron como consecuencia de estas políticas.