Todo el programa se desarrolló sin preguntas excesivamente incómodas, una especie de baile por temas ligeros para el lucimiento de la empresaria. Nada recomendable.

Ana Patricia Botín se ha ido de aventura por Groenlandia con Jesús Calleja. La presidenta de Santander pretendía acercarse al público general y Calleja le ha bailado el agua, con una especie de test ligero. Es llamativo en estos casos cuando el rico trata de acercarse al pueblo llano y desentona.

La presidenta del Banco Santander ha hablado de la compleja vida de la niña llamada a heredar una gran fortuna , de sus aficiones y de las fricciones que generó su figura, en el pasado, entre los accionistas del banco.

Dado que han visitado Groenlandia tras el verano más caluroso de su historia en medio de la crisis climática, Botín ha querido ofrecer su opinión: “Los datos son irrefutables, el cambio climático está ocurriendo y es el hombre quien lo está acelerando”. Y ha añadido: “Cambiando comportamientos y ahorrando energía no es suficiente (para revertirlo). Tenemos que descubrir alguna manera de atrapar el carbono que ya está en la atmósfera”.

Ana Botín y Jesús Calleja

Sobre los desahucios, ha indicado que “en 2012 hicimos un compromiso todos los bancos y cajas de no desahuciar a nadie de su primera vivienda. Esto fue en diciembre de 2012. Hemos sido bastante responsables. No se cuenta. Sólo se cuenta cuando alguien comete un error. No hemos desahuciado a nadie desde esa fecha”.

Sobre el feminismo, Botín ha aprovechado para criticar a quienes ponen en cuestión su defensa de este movimiento. “Me sorprende bastante que haya algunas personas de ciertos estamentos que cuestionen que yo pueda ser feminista”. Para Botín, ser feminista es “apoyar la igualdad de oportunidades”. “Yo digo: tú mira lo que he hecho e intenta juzgarme en base a lo que he hecho, no si soy blanca o negra, hombre o mujer”, ha expresado.

Botín también ha expresado su parecer sobre los cambios a los que se enfrenta actualmente la economía. “En la revolución industrial, Europa fue ganadora. En la digital, China y Estados Unidos, hasta ahora” . De paso, ha aprovechado para recitar su agenda, repleta, y para exponer la complejidad de su labor. «Lo más difícil de mi trabajo es que yo sé lo que voy a hacer cada semana en los próximos tres años».

Todo el programa se desarrolló sin preguntas excesivamente incómodas, una especie de baile por temas ligeros para el lucimiento de la empresaria. Nada recomendable.