España tiene ya una de las leyes más progresistas del mundo, pero su aplicación continúa siendo controversial y tiene flecos pendientes que se vuelven a poner sobre la mesa.

En este sentido, la Ministra de Igualdad, Irene Montero, desgranó algunos de los avances que se llevarían a cabo en una reforma ya prevista de la misma y que ahora se han confirmado.

El más llamativo ha resultado el que las  jóvenes a partir de los 16 años podrán abortar sin permiso de sus padres, según el borrador que maneja el Gobierno y que el Ministerio de Igualdad confirma que el próximo martes irá al Consejo de Ministros.

La nueva ley mantendrá los plazos actuales, de aborto libre hasta la semana 14 de gestación. A partir de ahí y hasta la semana 21, podrá realizarse lo que se conoce como un aborto terapéutico, es decir, si existe un grave riesgo para la vida o salud de la embarazada, existen anomalías graves en el feto o existe presencia de anomalías fetales incompatibles con la vida, o cuando se detecte en el feto una enfermedad extremadamente grave e incurable en el momento del diagnóstico.

ACAI (Asociación de Clínicas de Interrupción Voluntaria del Embarazo), ha lanzado varias consideraciones sobre esta medida.

Apuntan, por un lado, que «valora positivamente que se devuelva a las mujeres de 16 y 17 años la libertad para decidir sobre su gestación, un cambio que viene a corregir una anomalía que abocaba, especialmente a las mujeres de esta edad en situación de desprotección, a situaciones de riesgo e inseguridad».

Sin embargo, muchas han sido las voces discordantes, procedentes desde la derecha y el catolicismo más anquilosado. Por este motivo la actriz Ana Milán lanzaba una mordaz pregunta, que rompía los esquemas de los críticos:

«¿Los antiabortistas consideráis que alguien de 16 años no es suficientemente madura para abortar pero sí para ser madre?».

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