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Una década entera de crisis, rescates, deuda, recortes y más recortes han supuesto para el pueblo griego un recorte continuo de sus necesidades más básicas de sanidad, alimentación, vivienda, etc. El empobrecimiento masivo de los griegos tiene un alcance mucho mayor al que hemos sufrido en España, quienes tenían poco ya no tienen nada y quienes necesitaban recurrir al Estado para recibir algún mínimo subsidio o protección, ya no pueden hacerlo.

El Estado griego se ha visto incapaz de dar una solución a las miles de personas migrantes llegadas a Grecia en los últimos años y ha acumulado cerca de 60.000 personas en campos de refugiados, continuamente denunciados por sus pésimas condiciones. Los migrantes han protagonizado diversas protestas, como la huelgas de hambre.

Y no tiene pinta de mejorar la situación. Los que llegaron a Grecia antes del vergonzoso acuerdo de la UE con Turquía, han visto como las cuotas de acogida a las que se comprometieron los países miembros ni se acercan a las reales. Y para los que llegaron después del acuerdo, la perspectiva es aún peor, pues tendrán que quedarse en Grecia durante un periodo que tiene pinta de eternizarse.

Solo en la capital de Atenas viven alrededor de 3.000 asilados en 15 edificios abandonados que fueron ocupados por los anarquistas

Como reacción a esta situación, los anarquistas griegos, especialmente en la capital, comenzaron a organizarse para prestar su apoyo a muchos de esos migrantes que iban llegando y acumulándose en los campamentos. Desde entonces han proliferado en Atenas y más aún en el barrio de Exarchia las ocupaciones destinadas a la solidaridad con los emigrantes. Solo en la capital de Atenas viven alrededor de 3.000 asilados en 15 edificios abandonados que fueron ocupados por los anarquistas. Edificios de viviendas en desuso, un antiguo colegio e incluso la Universidad Politécnica albergan a migrantes sin posibilidades, que organizan su vida en común y con el apoyo de los vecinos activistas: limpieza, cuidado de los niños, alimentación, abastecimiento, etc.

Notara 26 o Themistokleus 58 son dos ejemplos, llevan más de año y medio resistiendo a pesar de que el Estado griego haya comenzado recientemente su ofensiva de desalojos en la capital. En marzo, la policía desalojó Villa Zografou y el hospital de Alkiviadou en Atenas, esta última habitada hasta entonces por casi 200 refugiados. Más de cien migrantes y algunos anarquistas griegos fueron detenidos, aquellos sin papeles enviados a campos de refugiados en el mejor de los casos, con la posibilidad de deportación en el peor.

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