Ante la reciente publicación en el BOE, por parte del Ministerio de Transición ecológica y el Reto Demográfico de la declaración de impacto ambiental del proyecto “línea de Alta Velocidad Burgos-Gasteiz”.

Desde la plataforma AHTrik EZ, TREN SOZIALARI BAI de Valles Alaveses queremos denunciar la sin razón de esta mega infraestructura, habiendo una alternativa real, como es la adecuación de las vías convencionales.

Una alternativa consensuada por todos los sindicatos del sector ferroviario y las plataformas ciudadanas afectadas por el trazado ( Bureba es futuro, Miranda defensa del ferrocarril y AHTrik EZ, Tren Sozialari bai Valles Alaveses), esta propuesta se encuentra en la línea tanto del Ministerio de Medio Ambiente como del Ministerio de transporte y Movilidad y Agenda Urbana, tal y como aseguró a los promotores el Secretario de Estado Hugo Morán, quién aseguro que el planteamiento estratégico del Ministerio pasa por mejorar y adecuar las infraestructuras existentes, como ya están llevando a cabo en los tramos Castejón-Logroño y Teruel-Zaragoza, alcanzando en este último velocidades de 250km/h velocidad alta, al igual que entre Hendaya y Burdeos en el mismo corredor Atlántico; se están adecuando y mejorando las vías en vez de construir un nuevo corredor ferroviario paralelo.

Una solución que reduciría el impacto medioambiental al máximo, ya que se mantendría la infraestructura en un corredor  antropizado, donde el paisaje ya ha interiorizado el trazado actual del tren.

Construir una autopista ferroviaria, paralela a una autovía ferroviaria gastando miles de millones de euros es corrupción a gran escala y esto lo está planteando el gobierno de coalición de PSOE y Podemos, apoyado por partidos de izquierda, junto al Gobierno vasco.

De los 570 millones de euros destinados a la CAV, al TAV van destinados la friolera de 294, es decir el 51,5% mientras siguen los recortes en la sanidad pública, la educación, las pensiones, etc.

Asimismo, esta mega infraestructura, refleja un proyecto al servicio de la economía global que se concreta en una agresión contra el entorno local. Por mucho que el TAV, se diseñe entre Madrid y el Gobierno Vasco ( con la complicidad de Bruselas), se construye en determinados pueblos y espacios. De este modo, un proyecto al servicio de fortunas globales atenta contra escenarios locales, un proyecto profundamente antidemocrático en la medida en que lxs políticxs lo abrazan como idea de progreso sin escuchar a lxs afectadxs por las obras ni permitir el debate sosegado, profundo y social.

Desde la plataforma seguiremos trabajando una alternativa en contraposición de un proyecto en el que únicamente importa la construcción y el despilfarro de dinero público, en nombre del progreso y que no tiene en cuenta la vertebración del territorio, ni el impacto en el medio rural, es el momento de apostar por una alternativa plural que recoja todas las sensibilidades y que
constituya un paso hacia otro modelo y no una cara huida hacia delante. 

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