Javier Andaluz
Coordinador de Clima y Energía de Ecologistas en Acción


El 27 de septiembre se convoca una huelga mundial ante la emergencia climática que vivimos. A pesar de que solucionar la crisis climática es sin duda el mayor reto que enfrentamos como humanidad, y especialmente en el terreno laboral y de redistribución de los recursos, los sindicatos admiten que no ven viable una convocatoria de huelga general. La excusa tristemente cierta es la falta de “interés” de muchas secciones sindicales que no podrían garantizar un seguimiento digno de la convocatoria de una huelga general. Resulta obvio el enorme valor y aporte del movimiento sindical durante el pasado siglo y las conquistas que esta lucha ha traído. Sin embargo, surgen dudas de su capacidad para afrontar la crisis climática, existiendo una importante variabilidad de posiciones. Sería estúpido meter en el mismo saco los avances en materia climatica de CCOO o UGT con la de la CGT, por poner un ejemplo.

Una consideración previa y necesaria para reconocer que en estos momentos todos ellos son compañeros de viaje que si bien tienen interés en remar es necesario que cojan un nuevo impulso para acelerar una transición necesaria ante un colapso inevitable.  Vamos muy mal cuando los sindicatos mayoritarios siguen sin plantear objetivos medibles y cuantificables de lucha climática, porque la realidad es que o cierran ellos su puesto laboral o los despidos y la exclusión social de un montón de población será inevitable. La práctica desaparición de una gran parte del tejido industrial será un hecho bien por la lucha climática o bien por el agotamiento de un sistema caduco y depredador. Debemos recordar que solo tenemos unos pocos años para alcanzar el cambio del sistema necesario.

Por todo ello, y volviendo a la huelga.

Convoquen una Huelga General, estamos preparados para afrontar un éxito o un fracaso. El miedo al fracaso es una excusa injustificable, no convocamos una huelga porque tengamos la certeza de que sea un éxito, sino porque tenemos el deber ético de hacerlo. La crisis climática es más grave y más peligrosa que cualquier reforma laboral. No podemos continuar en la era de la estupidez, eso es una sentencia de catastrófica para el país, y como dicen “no hay trabajo en un planeta muerto”

Es más grave no intentarlo que fracasar, apelamos a la responsabilidad de los sindicatos a que faciliten que quien quiera se una, son ustedes los guardianes de un derecho de toda la ciudadanía y deberían servir también a aquellos que queremos apelar a ese derecho cuando la ley nos lo impide. Porque como reza alguna identitaria canción “Basta ya de tutela odiosa, que la igualdad” y la protección de la vida “ley ha de ser: «No más deberes sin derechos, ningún derecho sin deber»”

¿Dónde queda la solidaridad y el deber del obrero cuando mira para otro lado en la lucha climática? ¿Acaso no se ha hecho en los centros de trabajo el ejercicio de pedagogía necesario para afrontar el futuro laboral de toda la humanidad? Porque si la respuesta es “no es un tema tan relevante como para que los trabajadores y trabajadoras apoyen una convocatoria de huelga” tenemos un gran problema, no estamos preparados y la degradación climática no esperará a que lo estemos antes de arrasar a toda la región mediterránea. No hay mayor amenaza laboral que la crisis climática, que convertirá a la crisis provocada por la burbuja inmobilaria en una mera anécdota. Todos sabemos cómo la precarización surgió tras esa crisis, las reformas laborales, el recorte en pensiones, servicios públicos, los procedimientos de ajuste… cuando la ciencia nos indica claramente que eso va a pasar no se puede argumentar que no existen motivos para la huelga general. Porque si hoy no estamos a la altura seremos cómplices de nuestro propio sufrimiento.

Seguiremos apelando a la conciencia en favor de una convocatoria de huelga general urgente que nos permita hacer la pedagogía necesaria. El sistema que hemos construido sobre la base de unos combustibles fósiles se agota y nos puede costar excesivamente caro, solamente a través de una transformación completa de la economía y la sociedad podremos afrontar el cambio climático.

No podemos seguir obviando esta realidad, ha llegado el momento de tirar del freno de emergencia, es decir, parar este sistema que nos dirige a una colisión traumática. Si la maquinaria de la destrucción planetaria sigue avanzando por mucho que se tiña de verde, ha llegado la hora de parar la máquina, y debemos hacerlo dejando de participar en el sistema aunque sea solo durante un día. Al fin y al cabo, somos los componentes internos, quienes legitimamos y trabajamos en favor de la destrucción planetaria, y si la ciudadanía va a una huelga general y de consumo las emisiones se detienen.

La primera huelga jamás fue comunicada ni convocada, apelaba a la solidaridad y comprender el mundo desde una óptica por el bien común. Este 27s en ausencia de convocatoria de huelga general apelamos de nuevo a la solidaridad y a la protección del mayor bien común: La vida. Pedimos a todas aquellas personas que entiendan el mensaje, que escriban a sus superiores,a sus representantes sindicales, preguntándoles por la convocatoria de huelga y los servicios mínimos, aunque la respuesta sea negativa que sientan esa presión. Instamos a las personas que como autónomas o bien en empresas de la economía social y solidaria cierren, nosotras lo haremos.

Ecologistas en Acción ha tomado esa decisión, aunque sea uno de los días con más trabajo de todo el año, cerramos. Antes de que el mundo se pare para siempre paramos toda la organización confederal para impulsar el cambio que hace falta. Empezar dando ejemplo, cerrar porque somos conscientes de que hoy más que nunca es necesario lanzar un mensaje claro a toda la ciudadanía: ¡Estamos ante una emergencia climática y no podemos permanecer ciegos por más tiempo!

Aunque no seamos un sindicato y no tengamos la potestad de convocar una Huelga General, convocamos una Huelga contra la Estupidez, una llamada al sentido común, más allá de organizaciones sindicales o ecologistas somos jóvenes, padres, madres, abuelos, estudiantes, profesores,… por el futuro. Basta del paternalismo y la condescendencia con la que miramos a la Juventud por el Clima, nos han pedido algo que parece que  no estamos dispuestos a dar, y les respondemos con tranquilidad “no nos dan los números” ¿Y qué? O ¿Cómo lo sabes? Nadie esperaba hace unos meses esta primavera climática y lo que es más importante ¿Dónde queda el deber moral y ético?

En Ecologistas en Acción no hemos encontrado ninguna excusa que permitiera ignorar la convocatoria de huelga. Existen criterios laborales, éticos y de solidaridad que justifican esta convocatoria, no podemos asumir que la única excusa sea de número. Es más, estamos preparados para abordar un fracaso de la convocatoria, porque puede ser la única forma que tenemos de hacer la pedagogía necesaria y denunciar con claridad que sino estamos a la altura de mantener el incremento de la temperatura global por debajo de 1,5ºC estamos firmando la sentencia de muerte de una gran parte de nuestro territorio.

Nuestra respuesta es un sí, un sí a las pretensiones de los jóvenes que nos recuerdan que todavía no hemos hecho nada para frenar la crisis climática. Un sí a anteponer el bien común y el futuro de la humanidad frente a intereses particulares o de la organización. Un sí a lanzar un llamamiento a la cordura de otras organizaciones ese 27 de septiembre, porque no seremos las únicas que cerremos.

Ha llegado la hora de una rebelión por el clima, que desobedezca decisiones injustas, que luche por un futuro. Durante los próximos 20 años podremos luchar por otros que no lo pueden hacer, por las generaciones futuras y para proteger los éxitos de las generaciones pasadas hoy en retroceso.

No hay excusas, tampoco queda tiempo. Como diría Karl Marx “la peor lucha es la que no se hace”. Por ello, el 27 de septiembre necesitamos una huelga global que pare el mundo antes de que nuestra estupidez se lleve por delante la sociedad que tantos siglos nos ha llevado construir

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