La Fiscalía Anticorrupción confirmó este pasado martes que Esperanza Aguirre arrasó con mayoría absoluta en las elecciones autonómicas de 2007 y 2011 «haciendo trampas».

Tras más de cinco años de investigación, la Fiscalía Anticorrupción cree que hay “claros indicios de falsedad electoral” en las elecciones autonómicas de 2007 y 2011, pero que los hechos correspondientes a las primeras están prescritos y las ilegalidades en los segundos comicios solo se pueden atribuir al gerente del PP madrileño.

elDiario.es ha tenido acceso al escrito de 860 páginas en el que el fiscal Alejandro Cabaleiro rebate las conclusiones provisionales de los atestados de la Guardia Civil que obran en la causa, de los autos de los dos jueces del caso e incluso de los escritos de Anticorrupción antes de que la Fiscalía especializada cambiara de criterio.

No obstante la Fiscalía sí propone juzgar al que fuera gerente del PP madrileño, Beltrán Gutiérrez, y a Francisco Granados, exconsejero y exsecretario general del partido en la Comunidad de Madrid, por un delito electoral por los comicios autonómicos de 2011. Para este último, además, solicitan su procesamiento por delitos de tráfico de influencias y cohecho.

De este modo, tras la fase de instrucción y tras analizar «pormenorizadamente» cada uno de los hechos y la participación de las personas afectadas, el Ministerio Público concluye que no hay pruebas suficientes para proponer enviar a Esperanza Aguirre al banquillo.

Esperanza Aguirre pidió ayuda al comisario Villarejo para que se archivara la causa por darse a la fuga

Esperanza Aguirre recurrió a los servicios del excomisario Villarejo para que se archivara su causa por darse a la fuga después de aparcar mal en la Gran Vía.

Un caso que la Audiencia Provincial de Madrid acabó instruyendo como falta, y no como delito, y que finalmente se archivó tras una reforma del Código Penal.

Así lo ha revelado el diario El País, que este martes ha publicado nuevos audios que relacionan directamente a Villarejo con ex altos cargos del PP.

Cabe recordar que el hecho ocurrió el 3 de marzo de 2014, cuando Esperanza Aguirre estacionó su coche en un carril bus de la Gran Vía para sacar dinero de un cajero, cuando fue intervenida por la Policía Municipal.

Cuando los agentes fueron a multar a Aguirre esta arrancó el coche golpeando la moto de uno de los policías en cuestión y se daba a la fuga.

Aunque por estos hechos se abrió una causa en el juzgado de Plaza Castilla, el juez rechazó investigar los mismos como un delito penal, si bien un recurso presentado por Transparencia y Justicia, que ejercía de acusación popular, llevó a Aguirre a ser investigada por desobediencia.

En la conversación desvelada Aguirre asegura que «Transparencia y Justicia es» su «verdugo». Cuando Villarejo responde que «no es exactamente así la cosa» y reconoce ser «admirador» de la dirigente popular «de toda la vida», Aguirre contesta tajante: «¿Pero qué me estás contando? ¿Y entonces cómo pones ese recurso?».

«‘¡Joé!’, pues no te puedes imaginar el peso que me quitas de encima», le dice Aguirre, cuando Villarejo le asegura que solucionará el asunto. Es en este preciso momento cuando entra en escena Armengol, que participa en la maniobra para evitar los problemas judiciales que se avecinaban para Aguirre.

Villarejo explica que van actuar de tal manera que parezca que sus abogados «son muy torpes», y que «el momento procesal» se dará cuando la propia expresidenta declare. Armengol advierte: «Ahí habría que verlo… La pueden llamar a declarar o no…». Y Aguirre ya habla con confianza con Villarejo: «Mira, Pepe, la clave para mí es que Transparencia y Justicia no pida… ¿Cómo se llama?».

Villarejo continúa explicándole su plan: «La clave es que cuando tú declares, a raíz de tu declaración, digas que nos hemos equivocado y que entendemos que el tema es falta». Pero Aguirre lo quiere todo más fácil: «No te pido ni eso. Con que no pidas diligencias… O sea, ¿de qué tengo miedo yo? (…) No se trata solo de que no tomes iniciativas, sino de que cuando te pregunten…».

El excomisario insiste en que le guardará las espaldas: «Cuando pregunte le diré: ‘nada’. Nada. Ya está en toda sustanciada». Pero Aguirre no ve clara esta operación: «Y, si no contestas, ¿qué pasa? Es mejor aún».

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