El 20 de abril, la Comunidad de Madrid, epicentro de la lucha contra el coronavirus, aplaude a los sanitarios y anuncia que no renovará el contrato a las miles de enfermeras y enfermeros. Un enorme ejercicio de hipocresía. «Goodbye and thanks for all the fish», que resumiría Douglas Adams.
Más 3.500 profesionales que han trabajado en la crisis del COVID-19 poniendo en riesgo su vida se quedan ahora en la calle. Este despido, no obstante, no solo afecta a este sector sanitario, sino que es extensivo a todos los profesionales (médicos, enfermeros, auxiliares, celadores) que han sido contratados en centros públicos de Madrid a razón de la crisis. En total, según fuentes sindicales, los afectados serían 10.000.
La indignación ha inundado las redes, repartiendo a partes iguales mensajes de apoyo al sector y de indignación por la actitud del Ejecutivo madrileño, presidido por Isabel Díaz Ayuso. A este último grupo pertenece el periodista y profesor Antonio Losada, quién ha publicado un mensaje que resume lo que muchos pensamos sobre la situación:
«Pronto empiezan. En Madrid, personal sanitario contratado para abril y mayo sólo va a cobrar abril porque ya no se les necesita. ¿Se puede ser más miserable?», escribió en Twitter Losada.
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