El pasado jueves 10 de febrero el actor Antonio Resines recibía el alta hospitalaria después de permanecer ingresado en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón un total de 48 días por complicaciones derivadas del coronavirus.

Cuatro días después de recibir el alta concedía su primera entrevista en el programa «El Hormiguero» donde ha recordado cómo, tras contraer el coronavirus, vivió una «semana de debacle».

«Me recuerdo tosiendo, muy mal. De repente me llevaron al hospital y ya no me acuerdo de nada. Pensé que habían pasado cinco días con un pequeño desmayo y cuando me desperté el veintitantos de enero me quedé acojonado». Ahora señala que se cansa mucho al hablar, pero en su intervención no dudó en lanzar un mensaje de apoyo a los sanitarios que trabajan en hospitales públicos: «Hay que apoyar la sanidad pública como sea».

En cuanto a su situación actual, Resines ha explicado que tiene una atrofia del 80% y que anda mal, con ayuda de andador. Sabe que se recuperará pero que le proceso es lento y complicado. «Me he librado de una, macho», ha dicho el actor.

Antonio Resines: "Yo me he dado cuenta de lo que vale un peine"/ Imagen: Atresmedia
Antonio Resines: «Yo me he dado cuenta de lo que vale un peine»/ Imagen: Atresmedia

Cáncer y angina de pecho al mismo tiempo

Antes de que a Resines le pasase todo esto viajó hasta Costa Rica para grabar un programa de Planeta Calleja, que se ha emitido este lunes y en donde ha reflexionado sobre su salud. Durante el programa el actor recordó cómo le detectaron un cáncer y una angina de pecho al mismo tiempo.

«Llevaba tiempo como que me quemaba. El caso es que lo dejo pasar. Me caigo de una moto, me rompo la mano, y cuando voy al hospital me dicen que tengo anemia y que estaba perdiendo sangre por algún lado. Salí y me dijo el médico: ‘Te voy a dar una noticia buena y una mala. Tienes cáncer, pero está muy bien situado’”, por lo que, como ha explicado, no le tuvieron que dar ni quimio ni radio.

«Cuando voy a hacer el preoperatorio, entro con el anestesista y me dice: ‘A ti te pasa algo, vete a cardiología’. Y ahí sí me metieron directamente al quirófano”, antes de la operación de colon, “porque no hubiese aguantado la operación”, ha añadido.

Resines ha recomendado a todo el mundo que a partir de los 50 años hay que hacerse una colonoscopia cada dos o tres años. «Si te detectan un cáncer a tiempo te salvas, si no, no”, ha dicho.

Debido a estos problemas de salud, el actor ahora ve la vida de otra forma: «Sin darle mucha importancia y sin ponernos trascendentales, sí, yo me he dado cuenta de lo que vale un peine».

“Valoro muchísimo más el estar vivo. Es que antes no lo piensas. Yo sí he empezado a valorar seriamente que aunque esté acojonado aquí arriba aquí se está de puta madre. Y esto yo no tengo ningunas ganas de perderlo”, ha zanjado el actor.

2 Comentarios

  1. La Sanidad pública y las pensiones, el salario mínimo, y muchas cosas más, por todo eso hay que votar progreso; pero también hay que ser pragmáticos, y la izquierda adolece de exceso de romanticismo e idealismo; y de buenísimo. La bondad, por si sola, puede ser un desastre, hay que combinarla con la inteligencia; y muchas cosas de las que propone la izquierda no son inteligentes: de la derecha no hablo porque sus políticos solo saben robar y atacar a las clases más débiles. Pero sí, la izquierda también necesita un repaso. Porque si no, como no hagan los deberes, VOX les va a comer la merienda…como en Castilla y León. Que la justicia en este país es lenta, sí, pero a veces también parece tonta…hay cada sentencia…

  2. «A buenas horas mangas verdes».

    Junto a las pensiones, educación, formación, equiparación, ayudas sociales, contratos basura, sueldos de miseria, paro, pobreza energética, homeless, ley mordaza (libertad de expresión) miles de millones en corrupción y obras faraónicas de todo tipo, color y forma, monarquía del atado y bien atado con las mismas minoritarias élites económicas y poderes fácticos, bancos, monopolios (eléctricas)…estamos en el abismo desde hace bastante tiempo, sin ningún tipo de solución a la dictadura de los mismos de siempre.

    La sanidad pública es un chollo para la cúpula que la gobierna desde todos sus centros como si fuera un cuartel; así va, y así funciona, mientras sanitari@s, limpiadores de todo tipo, asistentes, camilleros, oficinistas, etcétera… se dejaron el alma en el Covid19 (como todo el sector terciario, aplaudido y después olvidado) como sigue sucediendo actualmente; los mejores situados son por su condición profesional (jerarquizada) siguen mirando al resto por encima del hombro (disfrutando de todo tipo de parabienes y exenciones) junto a sus correspondientes camadas de lacayos complacientes (experiencia probada personalmente con una enfermedad degenerativa de hace años) cómo pasa a menudo en otros innumerables colectivos, con la consiguiente complacencia callada de los sindicatos, sin olvidar la misma clase trabajadora que no se moviliza ni un ÁPICE aunque suba la vida a todos los niveles o se mueran al final de pura inanición.

    Un día más en el paraíso, de cada uno a lo suyo…

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